La situación de escasez de agua a la que se podría enfrentar la Costa del Sol ante la falta de lluvias y el previsible aumento de turistas en la Semana Santa o el verano de un año en el que el sector del turismo confía en recuperar la actividad tras la crisis del Covid ponen de manifiesto la importancia de la planta desaladora de la comarca para garantizar el abastecimiento de agua, pero también las limitaciones de una infraestructura construida hace 25 años, cuando la demanda era menor, y cuyos materiales van quedando obsoletos.

La desanilizadora de la Costa del Sol Occidental, que gestiona la empresa pública de aguas de la comarca Acosol, se edificó en 1996 con el objetivo de producir agua potable para una población de unas 400.000 personas. Un cuarto de siglo después, sólo Marbella cuenta con cerca de 150.000 vecinos censados y en los momentos de mayor afluencia turística la población se triplica.

La desaladora tiene en funcionamiento en la actualidad dos líneas de las ocho de que dispone para tratar la carga que capta de Río Verde, en Marbella, y ‘ayudar’ a que el pantano de La Concepción mantenga unos niveles de agua suficientes en momentos de escasez de recursos hídricos.

El embalse está al 40 por ciento de su capacidad, prácticamente la mitad que hace un año, por lo que la labor de estas dos líneas, que aportan cada día la cantidad de agua que albergarían seis piscinas olímpicas, adquiere especial relevancia.

El agua que trata la desaladora y la que procede del pantano se mezclan en la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP), ubicada a unos 800 metros de distancia de la desalinizadora y que gestiona también la empresa pública que depende de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol

Parte de las tuberías y conducciones de la desalinizadora de la comarca. | L. O.

Precisamente la ETAP es la infraestructura «más importante» en la cadena de tratamiento del agua para el consumo humano, pero también «la que está olvidada», explica el consejero delegado de Acosol, Carlos Cañavate.

«La capacidad de tratamiento actual de la ETAP es inferior a la demanda en muchos momentos, por lo que esta planta no tiene capacidad suficiente para garantizar el abastecimiento de la Costa del Sol a día de hoy», agrega.

Acosol propondrá a la Mancomunidad de Municipios un canon para obtener unos 39 millones de euros con los que mejorar la capacidad de la ETAP.

El tributo supondría aumentar en un euro la tarifa que los vecinos de la Costa del Sol abonan al trimestre, una cifra «nimia» para el beneficio que conllevaría para la seguridad en el abastecimiento del agua, apunta Cañavate.

Otro de los elementos que condicionan el abastecimiento en periodos de escasez es el uso incorrecto que, señala la empresa pública de la Costa del Sol, se hace especialmente en invierno de los recursos hídricos de los municipios costasoleños, como pozos o acuíferos, y que en épocas de carestía tendrían que sumarse a la oferta de agua de la ETAP.

«En invierno, si el nivel del embalse es bueno, la capacidad de tratamiento, desalación y transporte que tiene Acosol es sobrada para la totalidad de la demanda de la Costa. Pero en verano es necesario completar esas demandas con los recursos de los municipios. Lo conveniente es que en invierno se consuma del sistema mancomunado preservando los pozos de los municipios para cuando son realmente necesarios, en vez de sobreexplotar los acuíferos en invierno y que en verano éstos estén por debajo de sus capacidades», señala el consejero delegado de la empresa pública.

Modernizar la desaladora

Acosol pide al Gobierno central y la Junta de Andalucía que utilicen una partida de 50 millones de euros prevista para construir una desaladora en Mijas a ampliar de 15 hectómetros cúbicos a 30 la capacidad de la desanilizadora de Marbella y modernizar las líneas de tratamiento de agua, ya que las actuales requieren de un procedimiento para prepararlas y ponerlas en marcha -además de una autorización- y conllevan un elevado consumo energético.

«Es necesario el aumento de esa desaladora para garantizar el abastecimiento. Es algo que no podemos dejar para mañana, que tenemos que hacerlo hoy», señala Cañavate, que pide a ambas administraciones «generosidad y olvidar el partido político».

En opinión del consejero delegado de Acosol, las aportaciones de agua desalada en la Costa del Sol y el resto de la provincia de Málaga serán «claves» para hacer frente a situaciones futuras en las que los periodos de sequía serán cada más graves y frecuentes y ante la incertidumbre de los efectos del cambio climático, por lo que la labor de infraestructuras como la desalinizadora será la «única garantía» para producir agua para el consumo humano.

«La capacidad del embalse de La Concepción es de 57 hectómetros cúbicos y la demanda anual en la Costa del Sol supera los 55, por lo que la desaladora es primordial», señala Cañavate.