Las obras para hacer del emblemático hotel El Fuerte el primer establecimiento de cinco estrellas del centro urbano de Marbella se acercan a su ecuador.

Las actuaciones, que servirán para recuperar aspectos primigenios con los que el hotel abrió sus puertas en 1957 -entre ellos, el nombre original- se encuentran al 40 por ciento de ejecución y su reapertura está prevista para primavera.

La mayor parte de las actuaciones que se ha ejecutado hasta el momento han servido para reforzar y consolidar su estructura.

«En uno de los dos edificios que integran el complejo ya se han llevado a cabo todos los trabajos de carpinterías de madera, tareas de división de espacios y revestimientos; y en unas semanas está previsto que se inicien en el otro», señalan fuentes del Grupo El Fuerte, de origen andaluza, al que pertenece el hotel.

La reforma del establecimiento ronda los 31 millones de euros, de los que buena parte, unos 14, se destinarán a las obras; diez, a equipamientos; y siete, a gastos de diferente naturaleza.

La decoración interior estará dirigida por el interiorista chileno Jaime Briestain y compaginará los estilos clásicos y atemporales y colores verde jade o rosa pastel.

«Beriastain se ha inspirado en la luz de la Costa del Sol y su carácter más mediterráneo», señala el grupo hotelero.

El establecimiento contará con 251 habitaciones, 78 de ellas de clase ‘Selected’; o un gimnasio con vistas al mar.

«La propuesta gastronómica estará ligada a la cultura local y marinera de Marbella y se presentará en un elegante y vibrante Food Court», agregan las fuentes.

Por sus instalaciones han pasado Lola Flores; Walt Disney, que se alojó con su perro Pluto en la primavera de 1958; Diana Dors, la Marilyn Monroe británica, durante el rodaje de ‘Holiday in Spain’. en 1959; el poeta Rafael Alberti, en los años 90; o Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y Penélope Cruz.

El hotel se construyó a partir de la pensión de Elvira Vidal, una malagueña que, al enviudar, se instaló en un edificio neoclásico ubicado frente al mar, obra del arquitecto Fernando Guerrero Strachan y que en su día fue una fábrica de harina.

Su jardín, con viñas, era frecuentado por intelectuales, artistas y bohemios, como Jean Cocteau, Ana Pombo o Edgar Neville.

El empresario estepeño José Luque, que en 1954 visitó Marbella por prescripción médica, adquirió la propiedad por 1,2 millones de pesetas.

Luque invirtió 12 millones de pesetas para hacer de sus 45 habitaciones las primeras de la zona en incorporar baño privado y teléfono.

Fue también el primer hotel de la Costa del Sol en contar con un ascensor, lo que se convirtió en un reclamo para los turistas.