Cuatro personas se enfrentan a prisión permanente revisable por los asesinatos en 2018 de David Ávila, alias Maradona, y Sofian Ahmed Barrak, conocido como el Zocato, tal y como adelantó La Opinión en febrero. La Fiscalía también solicita 12 años de cárcel para otras cuatro personas por complicidad con los principales acusados.

El crimen del Maradona fue cometido sobre las 14.00 horas del 12 de mayo de 2018 cuando los acusados, presuntamente, decidieron acabar con la vida de un hombre que minutos antes había salido de la iglesia en la que había celebrado la comunión de su hijo menor, según el escrito acusatorio del fiscal.

La víctima, propietario de un gimnasio y un club de playa, fue tiroteado tras salir de la iglesia con su familia y amistades, «en el instante que subió al coche por la puerta del conductor», al tiempo que su mujer y sus dos hijos menores subían a la puerta trasera del mismo y un amigo se colocaba en el asiento del copiloto.

De repente, uno de los acusados vestido de negro y con un casco integral oscuro presuntamente empezó a disparar con una pistola automática de frente y por la puerta del conductor y efectuó al menos cinco disparos que impactaron en su cuerpo y en órganos vitales. El padre del menor que acaba de recibir la comunión murió casi instantáneamente. El fallecido, de 36 años y nacionalidad española, era propietario de un gimnasio y de un chiringuito, que ambos habían salido ardiendo meses antes en sendos avisos para saldar una supuesta deuda por un vuelco de droga, según investigaciones de la policía.

Además del delito de asesinato, el fiscal acusa a estos cuatro procesados de un delito de tenencia ilícita de armas y les pide a cada uno dos años de prisión. En el banquillo de los acusados también se sentarán otras tres personas a las que el ministerio público les acusa de ser cómplices.

El segundo crimen lo habrían meses más tarde, el 20 de agosto, cuando uno de los acusados principales, encapuchado, presuntamente mató a Sofian Ahmed Barrak alias el Zocato, cuando se disponía a salir de su vivienda, en una urbanización de Estepona. El asesinato sucedió a las 3.32 horas cuando la víctima salió de su casa para accionar la apertura de su vehículo y, en esos momentos, uno de los acusados salió a su encuentro. Con una pistola automática de nueve milímetros comenzó a dispararle hasta nueve veces sobre el cuerpo y a corta distancia lo que le causó la muerte de forma instantánea. Acto seguido, el acusado cogió su bicicleta y al llegar a la garita de seguridad salieron dos vigilantes para interceptarlo tras ser alertados por el ruido de los disparos, aunque los apuntó con la pistola y huyó.