El futuro planeamiento del urbanismo de Marbella, en situación precaria desde que el Tribunal Supremo anulara a finales de 2015 el PGOU de 2010 y obligara al Ayuntamiento a recuperar el de 1986, contemplará la posibilidad de que los suelos tengan un doble uso.

El Gobierno local elevará al pleno de noviembre, que la Corporación municipal celebra el próximo viernes, una modificación de las normas urbanísticas del Plan General que permitirán una compatibilización de usos en los suelos lucrativos y en las parcelas de equipamientos siempre que tengan cubierto el suyo en la zona en ese momento.

De esta forma, Marbella podrá contar con suelos que compatibilicen el uso deportivo con el alojamiento, que permitan la construcción de centros de altos rendimiento; viviendas tuteladas para que las personas de la tercera edad no estén sometidas al régimen de residencia; centros educativos con residencia para estudiantes; o el uso de un restaurante, gimnasio, sauna u otro servicio situados en el interior de un hotel que esté cerrado al público siempre que tengan un acceso exterior independiente a las citadas dependencias.

La falta de incompatibilidad en algunos suelos provoca que haya zonas residenciales con un déficit de uso comercial que exige a los vecinos a recurrir a sus vehículos para utilizar determinados servicios que no tienen en las cercanías de sus viviendas.  

«Todas esas circunstancias serán posibles con la nueva modificación. De esta forma, acercamos las normas urbanísticas del Plan General a la realidad social, mejoramos la calidad de vida de los vecinos y ampliamos la oferta en dotaciones y equipamientos. Contaremos con dotaciones de equipamientos que nos están demandando en la actualidad y que vamos a modificar», ha señalado este lunes la delegada de Ordenación del Territorio, María Francisca Caracuel.

La modificación del viernes en la sesión plenaria de noviembre será la segunda que experimenten las normas urbanísticas que regulan el desarrollo del Plan General.

La Corporación municipal aprobó en 2018 el primer cambio de la normativa, que, sin embargo, no afectó a los usos de las parcelas, ya que la modificación precisaba de un informe de evaluación ambiental.

«Las normas urbanísticas estaban obsoletas y alejadas de la realidad, con lo que afrontamos su primera modificación para adaptarlas a lo que necesitaba el urbanismo de Marbella», ha explicado la concejala.

«Hicimos la primera modificación que nos ha posibilitado estar trabajando hasta la fecha con mejor disposición e instrumentos de los que teníamos, pero que no estaban completos», ha agregado.