Vivienda

El futuro de las viviendas turísticas, a debate en Marbella

Dos turístas pasan frente a una vivienda turística en el Centro de Marbella.

Dos turístas pasan frente a una vivienda turística en el Centro de Marbella. / L. O.

La cuestión sobre cuál debe ser el futuro de las viviendas turísticas en Marbella, uno de los destinos más demandados del mundo, comienza a alojarse en la agenda pública.

El anuncio hace una semana -en pleno verano y tras la amplia manifestación en Málaga a favor de la vivienda digna- de que el Ayuntamiento ha encargado a la UMA un estudio sobre la situación de este tipo de pisos ha abierto el debate sobre cuál tiene que ser su regulación, su relación con los establecimientos hoteleros o el impacto sobre el mercado de la vivienda en un municipio en el que importantes colectivos, como jóvenes o trabajadores, encuentran grandes dificultades para acceder, en cómodas condiciones, a un inmueble.

El futuro de los inmuebles turísticos adquiere especial relevancia en Marbella, municipio que se encuentra en pleno proceso de elaboración de un plan urbanístico que, tras casi diez años de incertidumbre, devuelva la seguridad jurídica a una de las materias más sensibles para su desarrollo económico y social.

El equipo de Gobierno sostiene que la vivienda turística no tensiona el mercado de la vivienda y deja importantes ingresos en la economía local, mientras que la oposición acusa al Ayuntamiento de querer desentenderse de un realidad que ayuda a explicar buena parte de los problemas sociales del municipio.

El Consistorio asegura que, de las cerca de 100.000 viviendas con las que cuenta el término municipal, apenas 7.000 (un siete por ciento del total) se destinan al alojamiento de visitantes, lo que hace que «las circunstancias en Marbella sean diferentes a las de otros destinos».

Aspecto distinto es el impacto que tengan las 7.000 viviendas turísticas en las zonas en las que más se concentran, como el centro urbano de Marbella o Puerto Banús.

«En Marbella, las viviendas turísticas no provocan tensión y dejan importantes ingresos. Tampoco supone una competencia directa con el sector hotelero», señala la alcaldesa, Ángeles Muñoz.

La regidora asegura que «el problema de la vivienda» se tiene que abordar «dentro de la ley del suelo y dotando de una seguridad jurídica que favorezca la puesta en marcha de proyectos que abaraten el mercado».

Riesgo de ciudad fracasada

La portavoz del PSOE y exdelegada de Urbanismo entre 2015 y 2017, Isabel Pérez, pide una regulación que ataje los problemas que, en su opinión, generan los pisos turísticos, entre ellos, hacer más difícil el acceso a la vivienda.

«En Málaga, los pisos turísticos deben tener una entrada independiente, lo cual ya es un freno», señala Pérez, que apunta que los inmuebles para viajeros generan «ruido, suciedad y desperfectos, vacían los centros históricos y hacen que los barrios pierdan su esencia».

IU señala que Marbella es la tercera ciudad de España en inmuebles turísticos, lo que presiona el mercado de la vivienda y obliga a sanitarios, docentes o policías a «renunciar a su trabajo o tener que vivir en furgonetas».

«El economicismo con el que el PP rige Marbella puede estallar más pronto que tarde y convertir Marbella en una ciudad fracasada», agrega.

La UMA ya elaboró en 2018 un estudio sobre la vivienda turística en Marbella.

El informe, elaborado antes del Covid, recogía que la mayor concentración de pisos turísticos se localizaba en Nueva Andalucía y Puerto Banús y que este segmento generaba el ocho por ciento de los ingresos del sector turístico local.