Turismo

Trabajadores reclaman una solución que salve el hotel Guadalpín Banús

Los empleados se movilizan a horas del lanzamiento judicial de tres restaurantes, habitaciones y cocinas, lo que dejaría en el aire el futuro de 180 puestos laborales

Trabajadores del hotel Guadalpín Banús, ayer, en Málaga.

Trabajadores del hotel Guadalpín Banús, ayer, en Málaga. / L.O.

Trabajadores del Gran Hotel Guadalpín Banús, de cinco estrellas, reclamaron ayer en Málaga a la empresa que explota el establecimiento, unos inversores que han adquirido diferentes dependencias del local y a los tribunales que negocien una solución que garantice su viabilidad y devuelva la estabilidad laboral a sus cerca de 180 empleados y sus familias.

La petición de los trabajadores se produce a horas del lanzamiento de 49 habitaciones de las 181 del hotel, plazas de aparcamientos, cocinas y tres restaurantes con terraza, previsto para hoy jueves por el Juzgado de lo Mercantil de Málaga.

Los empleados protestaron ante la sede del administrador concursal del establecimiento con mensajes como ‘180 trabajadores al paro’ o contra los fondos de inversión que han adquirido las diferentes dependencias del establecimiento hotelero pendientes de lanzamiento.

Los trabajadores, que utilizaron silbatos y palmas para hacerse oír, corearon consignas como ‘Guadalpín no se cierra’ o ‘Sólo queremos trabajar’ y pidieron el apoyo del Ayuntamiento marbellí.

El lanzamiento de las diferentes dependencias dejaría al hotel, ubicado en las proximidades de Puerto Banús, en una situación precaria en un momento en el que el establecimiento registra una ocupación cercana al 80 por ciento y en el ecuador del verano.

El cierre parcial también llevaría a buena parte de sus 180 empleados, la mayoría de los cuales trabaja en el hotel desde hace más de 20 años, al desempleo en un municipio cuya actividad económica depende, fundamentalmente, del turismo.

«No nos negamos a que se haga la entrega, pero esas zonas se deben dejar al funcionamiento del hotel. A los trabajadores nos llevan a una situación muy crítica», señala la presidenta del Comité de Empresa, Jackeline Largacha, que trabaja en el hotel desde hace 20 años.

Los trabajadores ocuparon el pasado julio las cocinas del hotel para intentar frenar un lanzamiento que había ordenado la Justicia.

Tras unas conversaciones entre la empresa explotadora y los inversores que no prosperaron, la Policía Nacional desalojó de forma pacífica a los empleados. En octubre, las cocinas volvieron a entrar en servicio tras un auto judicial.