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Historia de Marbella

La caridad navideña en Marbella

Durante años, en Marbella se ha celebrado la campaña navideña con actividades en favor de los más necesitados

Cartel anunciador de una actividad caritativa en Marbella.

Cartel anunciador de una actividad caritativa en Marbella. / L.O.

Francisco Moyano

Francisco Moyano

Hay constancia de la abundancia de campañas de Navidad para practicar la caridad con los pobres de Marbella, durante décadas, desde al menos el siglo XIX. La pobreza era un mal crónico en la ciudad y los actos caritativos, fomentados por las familias pudientes, la iglesia y los organismos oficiales, se sucedían a lo largo del año, pero con especial incidencia cuando llegaba el tiempo navideño.

Nos situamos en el mes de diciembre de 1949. En aquel año se registran tres acontecimientos que integraron la campaña de caridad navideña. La iniciativa se puso en marcha a mitad de mes en el albergue juvenil Francisco Franco, que había sido cedido por el delegado provincial del Frente de Juventudes, Francisco Valverde. Se repartieron dos mil raciones de comida a los más necesitados.

Señoras ‘significativas’ de la localidad cocinaron desde primeras horas de la mañana. A las dos y media de la tarde comenzó el reparto, iniciado por María del Carmen Casanueva, esposa del ministro de Justicia, Raimundo Fernández Cuesta. Se tardó dos horas en completar la distribución. Se destacó que tan ilustre dama «estuvo toda la tarde dando una lección de caridad cristiana que fue calurosamente aplaudida».

Al igual que en los años veinte y treinta, el socorro público a los pobres tenía un destacado componente de espectáculo. El acontecimiento estuvo apoyado por el Ayuntamiento y la Parroquia de Santa María de la Encarnación, donde había debutado unos meses antes el arcipreste Rodrigo Bocanegra.

Un segundo acto caritativo fue el reparto de prendas a los niños necesitados en la Escuela de Orientación Marítima del Pósito de Pescadores Virgen del Carmen. Al frente de la escuela y del ropero escolar se encontraba el maestro Juan Belón Lima. Se entregaron 63 jerseys y otros tantos pares de alpargatas. El Ministerio de Educación Nacional subvencionó al ropero escolar con dos mil pesetas. Asistieron al acto, efectuado en el local de la escuela, las autoridades civiles, militares y religiosas. Naturalmente hubo intervenciones orales en las que no faltaron los elogios al ‘Caudillo’ y su ‘generosidad’.

El centro de la campaña se desarrolló el día de Nochebuena. Se destacó que era «complicado expresar el espectáculo de todo un pueblo unido en un magnífico ejemplo de caridad y amor al prójimo, sin diferencias sociales, sin prejuicios, en suma, que ha puesto en práctica las palabras de Nuestro Señor Jesucristo, ama al prójimo como a ti mismo».

A las doce de la mañana se procedió a la entrega a familias necesitadas de 450 mantas de cama y 520 bolsas de comida. Cada bolsa contenía un kilo de habichuelas, medio kilo de arroz, un litro de aceite y medio kilo de pan de higo. También se entregaron dos mil quinientas porciones de pan, según el número de componentes de la familia. El lugar del reparto fue el Teatro Cine El Rodeo, de Ricardo Soriano, Marqués de Ivanrey, del que era empresario en aquel momento Saturnino Cid Rodríguez, cedido para la ocasión.

Se encargaron de la distribución ‘señoras y señoritas’ de Acción Católica. Durante el tiempo en que se llevó la actividad, apareció en el teatro la rondalla del cuadro artístico del Santísimo Cristo del Amor, cofradía de Pasión que se encontraba en sus inicios y que interpretó varios villancicos y canciones de su repertorio.

A las seis de la tarde, también a beneficio de los pobres, se proyectó una película sobre San Francisco de Asís, consiguiéndose llenar el cine. A lo largo de aquel día, en tres ocasiones hizo uso de la palabra el párroco Bocanegra: antes del reparto de las mantas y lotes de comida, después de la proyección de la película y, por la noche, en la Misa del Gallo, en la cual se pudo constatar una afluencia masiva.

El nuevo sacerdote, desde su llegada, comenzó a contar con el apoyo de la oficialidad: «Marbella ha encontrado el pastor de almas que necesitaba, pues estaba hambrienta de cariño espiritual y nuestro querido párroco lo da a raudales». Este elogioso comentario hacia el nuevo párroco venía necesariamente a descalificar la tarea llevada a cabo por el anterior párroco, Manuel Ballesteros Jiménez que había sido trasladado a Málaga.

La campaña navideña, diversificada en diferentes actos, sería una constante durante un buen número de años. Se produjo un cambio en las formas y posiblemente en la eficacia, cuando a finales de la década de los cincuenta llega la radio a Marbella.

En Radio Marbella la ayuda a los necesitados se fomentaba durante todo el año, mediante el programa ‘El prójimo eres tú’, que sería el origen de ‘Cáritas’ en la ciudad. En Navidad se incidía especialmente en la recogida de alimentos y juguetes. En el éxito de esas campañas de los años sesenta y setenta resultaron imprescindibles los radio aficionados, una labor de voluntariado cuando ese término no se utilizaba.

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