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Historia de Marbella

Paseando por la Alameda de Marbella

A comienzos de los años 90 del pasado siglo se situó en el centro de la Alameda una nueva fuente, dedicada a la Virgen del Rocío

Un turista pasea por el Paseo de la Alameda de Marbella

Un turista pasea por el Paseo de la Alameda de Marbella / L.O

Francisco Moyano

Francisco Moyano

Existen dos planos de ingeniería en los que aparece el Paseo de la Alameda, de Marbella: uno de 1792 para el proyectado puerto de pescadores y otro de 1869 con motivo del proyecto del Muelle de Hierro, que serviría como embarcadero del mineral de la mina de El Peñoncillo.

En el primero de los planos se observan diez filas de árboles y en el segundo una calle urbanizada que mencionaba Pascual Madoz. Además del Muelle de Hierro, la compañía inglesa que explotaba las minas de hierro y plomo de Sierra Blanca, comenzó a construir en 1870 un ferrocarril minero que se denominó ‘San Juan Bautista’, cuyos raíles todavía se mostraban, muy avanzado el siglo XX, atravesando la carretera general (Ricardo Soriano).

Don Guillermo Lonsdale, uno de los socios de la compañía propietaria del ferrocarril, solicitó al Ayuntamiento que le vendieran una parcela de 5.704 metros cuadrados que formaban parte de los terrenos de la Alameda. La compañía ‘The Marbella Iron Ore’ necesitaba ese espacio, situado entre el paseo de álamos y La Marina, para construir los almacenes del mineral, las oficinas de la compañía y el terminal del ferrocarril.

El Consistorio accedió a la petición, según parece, porque recibió fuertes presiones por parte de la compañía, en el sentido de que, si no se atendía a lo requerido, peligraban los puestos de trabajo de los muchos marbellíes que trabajaban en la mina. Tuvieron que pagar 14.270 reales, además de un ofrecimiento de colocación de verja de hierro que rodease al Paseo de la Alameda, que veía sensiblemente reducida su superficie.

En el documento de venta se recogía que la cantidad dineraria debía ser empleada «exclusivamente para la reforma de la Alameda que se proyecta y a una pescadería de la que este pueblo carece». La compañía británica se obligó además a la instalación de los necesarios pasos a nivel y al traslado de la Cruz del Mentidero y de la hornacina del Cristo de la Alameda.

En 1942, siendo alcalde presidente de la Comisión Gestora del Ayuntamiento Enrique Belón, se recuperó una parte de la finca, demoliéndose las viejas construcciones que impedían el acceso a la playa y abriéndose una avenida que se llamó de José Antonio y que actualmente es la avenida del Mar, donde se encuentran las esculturas atribuidas a Salvador Dalí. Con anterioridad, en los años treinta, se asfaltaron los paseos laterales, que hasta entonces eran terrizos.

La Cruz del Mentidero tenía tres metros de altura. En una inscripción se informaba que había sido el alcalde don Álvaro Martínez Cordero el que la colocó en los Llanos de El Fuerte en 1643. A su alrededor se encontraban cuatro bancos de obra que invitaban a la tertulia y a la reunión. Fue demolida, por causas que se desconocen, a comienzos del siglo XX.

Según afirmaba el investigador histórico don Fernando Alcalá, reproduciendo el testimonio del periodista Luis Sánchez de Góngora, en aquel lugar eran abundantes las pedreas entre bandas de muchachos, algo recurrente en la Marbella decimonónica, lo que llevó a diferentes alcaldes a dictar bandos como intento de terminar con el problema.

Entre ellos don Pedro de Artola y Villalobos en 1869, quien «mostrándose preocupado por las frecuentes pedreas que los jóvenes sostienen en diferentes puntos de esta población, entorpeciendo el libre tránsito de las personas, con peligro de las mismas y causando daños a los edificios», decidió actuar. En el bando, con arreglo al Código Penal y Reglamento, se responsabilizaba a los padres de estos jóvenes habitualmente enzarzados en pedreas callejeras.

En la zona de levante del Paseo de la Alameda sigue existiendo la vieja fuente conocida como ‘la pila’, con sus seis pináculos coronados por macetas. En ocasiones contó con peces de colores y era un lugar muy frecuentado por los marbellíes para fotografiarse con cámaras particulares o con fotógrafos profesionales, que también los hubo en el lugar.

A comienzos de la década de los años noventa del pasado siglo se situó en el centro de la Alameda una nueva fuente, dedicada a la Virgen del Rocío, formada por dos círculos adornados con azulejos sobre los que se plasman motivos referentes a diversas hermandades rocieras de Andalucía y de fuera de la Comunidad. En una inscripción se recoge el origen: «fuente cibernética donada al pueblo de Marbella por don Serafín Mayoral Márquez, agosto de 1991».

Cuando los viajeros de los siglos XVIII y XIX contemplaron la Alameda de Marbella pudieron disfrutar de excelentes vistas que les permitía apreciar la belleza del mar y de la sierra; las construcciones eran todas de escasa altura. El impacto de la Alameda en la vida cotidiana de la ciudad resultaba determinante. Era el lugar de socialización por excelencia, de forma especial para los jóvenes. Se tomaba como la zona de encuentro de los grupos de amigos y el foro donde se entablaban contactos que frecuentemente daban paso al enamoramiento y al matrimonio.

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