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Homenaje

'Juanito el torero', empresario y filántropo, podría ser reconocido con un espacio público en San Pedro Alcántara

Juan Jiménez Alarcón se negó a trasladar sus empresas a otras localidades de la Costa del Sol para que los beneficios se quedaran en San Pedro, atendió a los indigentes, puso dinero de su bolsillo en el equipo local de fútbol y toreó en una novillada

El empresario sampedreño Juan Jiménez Alarcón, junto a Jaime de Aragón, en un festejo taurino

El empresario sampedreño Juan Jiménez Alarcón, junto a Jaime de Aragón, en un festejo taurino / l.o.

Marbella

Juan Jiménez Alarcón, empresario y filántropo polifacético, se entregó durante su vida en cuerpo y alma a San Pedro Alcántara y a mejorar la calidad de vida de sus vecinos.

Desarrolló una exitosa actividad comercial centrada en la venta de menaje, muebles y electrodomésticos y fue un destacado promotor inmobiliario y constructor de viviendas y urbanizaciones en la zona y propietario de cuatro establecimientos vinculados a la industria del cine entre San Pedro, Estepona y Ojén.

A pesar de tener oportunidades de trasladar su sede comercial a otras ciudades de la Costa del Sol, siempre decidió permanecer en San Pedro para que los beneficios de sus negocios recayeran en la localidad en la que pasó su infancia y en la que falleció.

Proyección humana

Además de por su trayectoria empresarial, su proyección humana se vio acrecentada por su dedicación a los vecinos de San Pedro, especialmente a los más necesitados. Juan Jiménez Alarcón atendía personalmente a indigentes en su tienda y, en las fechas navideñas, solicitaba a Cáritas de San Pedro el listado de los vecinos más necesitados para entregarles cestas de alimentos y pagaba un almuerzo a las monjas de la Residencia de las Hermanitas de los Pobres, en Ronda, para que, al menos un día al año, «no tuvieran que servir y sí ser servidas».

Conocido también como ‘Juanito el torero’ por su afición a la tauromaquia (contó con una ganadería que terminaría vendiendo al diestro Espartaco), encabezó el cartel de una novillada para recaudar fondos para organizar la primera cabalgata de los Reyes Magos de San Pedro, en la que encarnó a Baltasar.

Además, presidió la Unión Deportiva San Pedro, a la que aportó dinero propio, además de ideas y fichajes de jugadores, para engrandecer a la entidad deportiva local; y recogió animales desvalidos de la calle para curarlos y alimentarlos. En su finca, llegó a convivir con 30 mascotas, entre perros y gatos, y crió a biberón a un toro de raza brava al que amansó.

Para reconocer el legado de Juan Jiménez, la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de San Pedro pide, junto a familiares y amigos, que el Ayuntamiento le dedique un espacio público y le otorgue el título de Hijo Predilecto.

«Es un merecido homenaje y un acto necesario para que las futuras generaciones no olviden su ejemplo», señala la asociación.

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