Historia de Marbella
Marbella según don José Bisso
Don José Bisso fue un periodista y escritor malagueño que desarrolló gran parte de su trayectoria como redactor de ‘La Época’

Ermita de Santiago / L.O.
Entre las obras literarias e históricas anteriores al siglo XX, que contienen referencias a Marbella, rara vez se menciona una de don José Bisso: «Crónica General de España, historia ilustrada y descriptiva de sus provincias, obra redactada por conocidos escritores de Madrid, provincias y América». Fue publicada por los editores Rubio, Grilo y Vitturi, en el año 1869.
Don José Bisso fue un periodista y escritor malagueño que desarrolló gran parte de su trayectoria profesional como redactor de ‘La Época’. Nació en 1830 pero su fallecimiento, según las fuentes, sucedió en 1889 o 1893. En la parte dedicada a la provincia de Málaga, además de tratar ampliamente la división administrativa, analiza brevemente los pueblos y ciudades más importantes.
La población total de la provincia era de 108.874 vecinos, equivalente a 446.659 habitantes. Marbella aparece con 1.418 vecinos o 6.698 habitantes. Estepona superaba la población con 2.355 vecinos equivalente a 8.790 habitantes.
Fugazmente se refiere al geógrafo El Isidri, quien señala a Marbella como «una ciudad pequeña pero bien poblada y con producción de higos en abundancia».
Destaca la conquista por los Reyes Católicos en 1485 o 1488 y «repoblada de cristianos, no dejó de sentir las convulsiones que padecieron todas las poblaciones de esa parte de Andalucía durante el levantamiento y rebelión de los moriscos. Expulsados éstos, dedicáronse los habitantes de Marbella a las artes, a la industria y sobre todo al tráfico y la agricultura, viviendo una vida feliz y tranquila y llena de las comodidades que les ofrecen los abundantes productos de su suelo y las riquezas que el mar les trae».
Con respecto a la situación en las faldas de la Sierra Blanca, establece una curiosa comparación: «Desde cuya cima, como desde el Montjuich de Barcelona, se alcanza un vasto y hermosísimo panorama». Describe, de forma poética que a la derecha se ve el Peñón de Gibraltar que «parece colocado en medio de las olas y semeja un inmenso buque que surca los mares a velas desplegadas». El retrato de la zona oriental se centra en «su arenosa playa, poblada de barracas y barquillas de pescadores, que al son de monótonas, pero dulces y sencillas cantinelas, extraen del líquido elemento redes cargadas del pescado más sabroso y exquisito que se conoce en España».
Abunda en la descripción de la campiña de Marbella destacando los viñedos y olivares, ramblas de naranjos y granados, lagares, cortijos, quintas, huertas y toda clase de arbolado.
Urbanismo
En cuanto al entramado urbano «Marbella tenía 980 casas de muy bonito aspecto, distribuidas en calles bastante aseadas y regulares. Su plaza de la Constitución, grande y cuadrada tiene una magnífica fuente de piedra y en ella también se halla situada la casa del Ayuntamiento y la cárcel pública».
También apunta sobre la existencia de dos escuelas de niños pública, otras dos pagadas por particulares, un colegio donde se enseña latín, una academia de niñas y varias escuelas particulares dirigida por señoras.
Estos establecimientos regidos por señoras perduraron hasta el siglo XX, conocidas como ‘amigas’. El capítulo de beneficencia se reducía al Hospital de la Encarnación, hoy día la sede del Museo Español del Grabado.
Citaba los tres conventos de Marbella: el de San Francisco, arruinado; el de la Santísima Trinidad, dedicado a habitaciones y el de San Juan de Dios, donde se encontraban las escuelas de instrucción primaria.
En cuanto a las emitas, José Bisso solamente cita tres dentro la población y dos extramuros. Las primeras denominadas de La Encarnación, Santiago y Santo Cristo y las exteriores, Calvario y Los Monjes. Menciona nueve fuentes públicas y algunas en casas particulares.
El agua potable llegaba mediante arcaduz desde el paraje conocido como Puerto Rico, a media legua de la ciudad. Resalta la existencia de un nacimiento de agua dulce en la orilla del mar, conocido como ‘La Fontanilla’. Mención para las minas de plomo y hierro de Sierra Blanca; las dos fábricas de Fundición, la ferrería de El Ángel y la fábrica de La Concepción, de la familia Heredia. La Concepción con tres altos hornos de los que, habitualmente, solo se encontraba en funcionamiento uno.
Calculaban en unos treinta y cinco mil el número de jornales al año. La producción agrícola principal se centraba en el cultivo de trigo, cebada, maíz, garbanzos, centeno, algarroba, higos, pasas, uvas, naranjas, limones, granadas, hortalizas, bellotas y buenos pastos. También tenía cierta importancia la ganadería, fundamentalmente cabrío, vacuno y de cerda, abundante caza mayor y menor y de volatería.
‘La Crónica de la Provincia de Málaga’, de don José Bisso, a estas alturas del siglo XXI, fundamentalmente puede entenderse desde una perspectiva literaria pero no deja de ser un acopio de datos y apreciaciones que constituyen un excelente retrato de la zona en la segunda mitad del XIX.
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