Historia de Marbella
Marbella del Carmelo
La procesión de cada día 16 de julio constituye una clásica celebración religiosa imprescindible

El párroco Rodrigo Bocanegra, en la fiesta del Carmen de 1950. | L.O.

Las primeras décadas del siglo XXI han acogido dos momentos largamente esperados por el sector poblacional devoto de Santa María del Monte Carmelo, la Virgen del Carmen, advocación mariana desde hace siglos vinculada a los marineros y a los ‘marengos’ (la gente de la mar, dedicada a la pesca). Las dos aspiraciones eran lograr el patronazgo de Marbella y la coronación canónica de la imagen; ambas ya se inscriben en la historia de la iglesia local y de la religiosidad popular.
La procesión de cada día 16 de julio (marítima y terrestre) es una tradición ancestral que no puede situarse temporalmente, pero tan arraigada como para constituir una clásica celebración religiosa imprescindible cada año. Tendremos en esta tribuna un recuerdo para una salida y celebración de la Virgen del Carmen que nos lleva al año 1950.
La elección no es al azar, sino porque aquel fue el primer año que al frente de la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación estuvo don Rodrigo Bocanegra Pérez, quien había llegado en el otoño del año anterior. Es suficientemente conocida la importancia que históricamente tuvo el sacerdote en el desarrollo social e incluso político de Marbella. Siempre apoyó a la hermandad de gloria de la Virgen del Carmen y, cuando sensibilizado con las escandalosas cifras de paro que había en Marbella, constituyó un patronato social para mitigar la situación, lo denominó Patronato Social Virgen del Carmen.
El trabajo que ofrecía se situaba en torno a las manufacturas de esparto y palmilla. Fundamentalmente los puestos de trabajo fueron desempeñados por mujeres. Comenzó a impulsar la construcción de viviendas protegidas para pescadores en La Bajadilla; para ello gestionó con el Gobierno Civil y con el ayudante militar de Marina (para cesión de terrenos) y el Obispado de Málaga.
La festividad de la Virgen del Carmen de 1950 cayó en domingo, lo que facilitó la asistencia masiva al programa de actividades. A las once de la mañana el templo de la Encarnación acogió una solemne misa oficiada por el padre agustino Víctor Escanciano. El sermón lo pronunció el párroco Rodrigo Bocanegra, haciendo un llamamiento para que el vecindario invocase la protección de la Señora del Carmelo. Según las crónicas de aquel día, asistieron las autoridades civiles y militares y la totalidad de los pescadores de la localidad. Tras la misa se procedió a la imposición de un millar de escapularios. Participó la Banda de Música del Frente de Juventudes, interpretando unas cuantas composiciones sacras. También amenizó otros de los actos organizados para aquel día.
En horario de tarde se celebraron cucañas marítimas, algo que en aquella época no faltaba en ningún acontecimiento festivo. Igualmente se realizó una regata de sardinales que fue ganada por la embarcación ‘Mary’, propiedad de Gabriel Lima. Más tarde comenzó la procesión de la Virgen que recorrió el barrio de La Bajadilla y, al llegara a la playa, fue embarcada recorriendo un trayecto marítimo rodeada de numerosas embarcaciones. A bordo se encontraban las autoridades y el párroco, que procedió a la simbólica bendición de las aguas con lo que, según la tradición, se abría oficialmente la temporada de baños.
Al finalizar la procesión el cura dio las gracias al alcalde, Antonio Montero Sánchez, y al ayudante militar de Marina, Emilio Carmona Alfaya, por su colaboración. El hermano mayor de la Hermandad Virgen del Carmen era Francisco Lima González y el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores Antonio Ruiz Muiño. El sacerdote agustino que había celebrado la misa fue homenajeado en el Campamento Vigil de Quiñones, con motivo de cumplirse diez años desde su ordenación sacerdotal. Participaron todos los acampados y le entregaron, como regalo por la efeméride, un libro sobre la vida de Jesucristo.
Actualmente las celebraciones en torno al 16 de julio se desarrollan también en San Pedro Alcántara y en Las Chapas. Los topónimos de Virgen del Carmen los encontramos en la Parroquia de Las Chapas, bajo esa advocación; el antiguo puerto deportivo del Club Náutico, con motivo del patronazgo, pasó a denominarse Puerto Virgen del Carmen.
El primer grupo escolar que existió en Marbella, levantado en el interior del castillo y recientemente mejorado, lleva el nombre de Virgen del Carmen. Lo mismo sucede con el segundo de los cementerios de Marbella, ubicado en la carretera de Ojén.
La desaparecida ermita de Cano albergaba una imagen del Carmen que en la actualidad se encuentra en la ermita del Santo Cristo de la Veracruz. Como sucede en cualquier empresa humana si no se produce una evolución es el camino más eficaz para la desaparición; la Hermandad actual de la Virgen del Carmen, de Marbella, es muy diferente de aquella a caballo entre las décadas de los cuarenta y cincuenta, pero la transformación ha sido para un evidente engrandecimiento, patente en el aumento de hermanos entre los que abunda la gente joven.
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