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Historia de Marbella

Cuando Marbella fue la capital de la provincia

Marbella ganó la novena convocatoria del Concurso de Embellecimiento de los Pueblos de la Provincia Malagueña

Marbella

Marbella / L.O.

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Francisco Moyano

Francisco Moyano

Marbella

En la segunda mitad de los años sesenta del siglo XX, Marbella era una pequeña ciudad que se encontraba inmersa en una profunda transformación. El diseño urbano del momento permitía contemplar desde el Puerto Deportivo del Club Náutico (actualmente Puerto Virgen del Carmen) a la Sierra Blanca, con el emblemático pico de La Concha.

Al frente del Ayuntamiento se encontraba el alcalde Francisco Cantos Gallardo, quien mostraba su preocupación por saber cuál era el grado de cumplimiento de las ordenanzas municipales para controlar el alza de los precios. En frecuentes ocasiones, sin previo aviso, el primer edil efectuaba visitas al mercado de abastos para inspeccionar a los diferentes puestos. Eran los pequeños comercios diseminados por la ciudad los que presentaban más dificultades para ser observados.

Para llevar a cabo esa labor se creó un grupo especial de inspectores. Era el otoño de 1967. Al final de aquel año se hizo público que Marbella sería, durante 24 horas, la capital de la provincia. Ese titular se inscribía en la concesión anual de los premios de embellecimiento de pueblos de la provincia. Era la novena convocatoria desde que en 1958 se celebró el I Concurso de Embellecimiento de los Pueblos de la Provincia Malagueña.

Los convocantes eran la Jefatura Provincial del Movimiento, Diputación Provincial y Gobierno Civil. Colaboraban otros organismos en la aportación de las 825.000 pesetas que se repartían en premios. Se justificaban por «la conveniencia de promover, con los estímulos apropiados, una campaña de actividades de mejora y ornato para que nuestros pueblos y ciudades ofreciesen un aspecto más bello, grato, limpio y acogedor, exponente fiel de una convivencia sana y alegre, dentro del marco de los encantos naturales de nuestra geografía y del pensamiento consciente de sus habitantes».

El certamen tenía dos categorías. En la primera podían participar los pueblos que en ediciones anteriores habían obtenido alguno de los cinco primeros premios. En la segunda se incluían todas las demás.

En el año 1967 se presentaron un total de 76 pueblos, pero, una vez examinadas las realizaciones de mejora, quedaron 63. Al establecer dos categorías se intentaba que los pueblos se encontrasen en igualdad de condiciones. En aquel año, dentro de la categoría ‘A’ , fue premiada con el primer puesto y 250.000 pesetas, Marbella, otorgadas por el Gobierno Civil; el segundo, dotado con 60.000 pesetas, concedidas por la Jefatura Provincial del Movimiento, para Benalmádena; tercero, con 50.000 pesetas de la Diputación Provincial, para Cuevas Bajas; cuarto, también con 50.000, Carratraca, concedido por el Patronato de la Mejora de la Vivienda Rural y quinto, con 25.000 pesetas entregadas por la Comisaría de Extensión Cultural, para Vélez-Málaga.

Como justificación del premio para Marbella se afirmaba: «Las circunstancias que concurren en esta localidad para obtener el mayor premio y el que la clasifica para participar en el concurso nacional, son realmente excepcionales. Las obras realizadas y las que se encuentran en ejecución por el Ayuntamiento, en íntima compenetración con el vecindario superan los módulos establecidos para la concesión de tan importante premio. Por eso, Marbella, este año, alcanza justamente tan preciado galardón».

En 1968, la festividad de la provincia se centró en Marbella, considerándose a la ciudad, durante veinticuatro horas, capital de la provincia de Málaga. En diciembre de 1967 se publicitaba por parte de la promotora Iberest vacaciones de Navidad y Reyes en Marbella durante siete días, por 2.500 pesetas o totalmente gratis, adquiriendo una de las viviendas de la promoción Nueva Marbella, con una entrada de 48.577 pesetas y el resto en mensualidades de 3.605 pesetas. La oferta gastronómica para Navidad, al margen de los grandes hoteles, partía de los restaurantes. En la plaza de los Naranjos se encontraba el restaurante La Escafandra que ofrecía una cena de Navidad, con un menú compuesto por entremeses variados, bisque de gambas, pavo relleno con ensalada, postre, café, vinos y champagne, por 350 pesetas. En aquel tiempo, restaurantes populares, especialmente dirigidos a trabajadores, caso de Sol y Sombra o de Casa Eladio, ofrecían un menú diario en torno a las 80 o 90 pesetas.

El otoño de 1967 fue muy lluvioso, produciéndose en la ciudad diferentes daños, especialmente el hundimiento de la calle Arte, junto a la Barbacana del Castillo. Se produjo un gran socavón que amenazaba a las viviendas de la zona. Los servicios operativos del Ayuntamiento trabajaron intensamente para tener la calle recuperada para Navidad. Aprovechando la distinción provincial, se llevó a cabo una campaña publicitaria a través de la prensa, destacándose las condiciones naturales y las aportadas por sus habitantes: «La blancura de su cal, sus calles con aroma de caracolas y geranios, las macetas en las fachadas de las callejuelas, los grandes hoteles y su cosmopolitismo y el marco incomparable de Sierra Blanca». Tópicos que aún se conservan, sin que pueda decirse que no se ciñan a la realidad.

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