Un Stabat Mater recuperado a lo grande

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Cuando se topó con la partitura en una reciente visita al Archivo Catedralicio, Antonio Banderas la leyó con total concentración e interés, cuenta el doctor en Música sacra, en la especialidad de Musicología aplicada, y organista segundo de la Catedral Antonio del Pino, que destaca que, tras examinarla, «dijo que había que hacerla llegar al gran público». La obra, un Stabat Mater operístico compuesto en 1854 por el malagueño Juan Cansino Antolínez (c.1826-1897) y estrenado ese mismo año en una iglesia de los Mártires repleta de público y luces, ha conseguido reunir a dos grandes artistas malagueños, pues aparte del actor, la pieza ha encandilado al barítono Carlos Álvarez.