10 de agosto de 2010
10.08.2010
Homenaje

El capitán Moreno regresa a Antequera

Antequera homenajea hoy al capitán Vicente Moreno Baptista al cumplirse 200 años de su muerte. A comienzos de 1810 encabezó la primera guerrilla contra los franceses y, ya apresado, se negó a salvar la vida y ser ascendido a cambio de jurar obediencia al rey francés José I. Hoy habrá un desfile con uniformes de la época

10.08.2010 | 07:00
Monumento al antequerano Vicente Moreno en su ciudad natal, obra de 1908 de Francisco Palma García.

El capitán Vicente Moreno Baptista recibe hoy en Antequera el homenaje que hace dos siglos le hubiera costado la muerte a quien lo intentara. En una Málaga ocupada por los soldados de Napoleón, el militar antequerano recibió los calificativos de «malhechor», «espía» y «asesino» por liderar una de las guerrillas más exitosas en la lucha contra los franceses, además de ser la primera que se formó en nuestra provincia.
El paso de soldado a guerrillero tuvo lugar hacia febrero de 1810, el mismo mes en que era conquistada Málaga capital. Estaba al mando de la 5ª compañía del primer batallón del Regimiento Primero de Málaga y sus hombres acababan de ser derrotados por los franceses en Arquillos, al sur de Sierra Morena, en Jaén.
El capitán pensó que la mejor forma de hostigar al enemigo era formando una partida reducida, además en un área de operaciones que conocía muy bien: el Torcal de Antequera.
Comenzó así una carrera de ataques sorpresa y emboscadas que causó grandes daños a las tropas francesas. A este respecto, el conde de Clonard afirma en su libro sobre la historia de la Infantería y la Caballería que «para atajar los daños que causa a los franceses mueven todos los resortes y prodigan gruesas sumas y premios al que se encargue de capturarle».

El engaño
En agosto de 1810, tras casi medio año convertido en una figura invencible, hasta el punto de que muchos soldados franceses temían acercarse por sus «dominios», fue apresado por una artimaña urdida por un traidor español. En efecto, éste, a cambio de dinero, le hizo llegar al guerrillero antequerano la falsa noticia de que iban a pasar correos franceses con documentos importantes en la zona del Navazo Hondo. Esta es al menos una de las versiones sobre el engaño.
Era la noche del 2 de agosto de 1810, y los correos se convirtieron en una emboscada de la caballería polaca, que mató a la mayoría de los guerrilleros. El propio Moreno, al caer su caballo, se partió una pierna y recibió otras heridas.
Quedaron con vida el antequerano y otras seis personas, aunque entre ellas se encontraba un piamontés, avecindado en Antequera, que acudía a Málaga a buscar trabajo y se había topado con la partida del capitán Vicente Moreno, horas antes de la emboscada. Este último detalle lo cuenta el médico José Mendoza en el diario sobre la ocupación francesa, que fue descubierto por el académico de San Telmo Manuel Olmedo y fue publicado en 2003.
Los prisioneros llegaron a Málaga al día siguiente y el 4 de agosto les hicieron un consejo de guerra y les dieron garrote en la cárcel a los soldados y al piamontés, colgándoles de las ventanas (la cárcel estaba situada en lo que hoy es la plaza de la Constitución, aunque otras fuentes afirman que fueron fusilados).
No tuvo el mismo destino el capitán Vicente Moreno, al parecer porque los oficiales polacos se opusieron a que recibiera el mismo trato, temerosos de que, de ser ellos capturados, corrieran la misma suerte. Antes de la muerte de sus compañeros, el gobernador militar de Málaga ofreció a Vicente Moreno la libertad y el grado de coronel si consentía en jurar obediencia al hermano de Napoleón, José I. El militar español se negó en rotundo.
El antequerano fue conducido a Granada, sin permitir que curaran sus heridas, para ser juzgado. Su mujer, María Teresa Velasco y sus cuatro hijos estuvieron tres días en Málaga tratando de conseguir la autorización para verlo, pero comprobando que ésta no llegaba, viajaron sin pasaporte hasta la capital vecina.
Repasando la historia que del regimiento de Moreno se publicó en 1902, se señala que en Granada siguieron las promesas de ascenso si se pasaba al bando francés, algo que el capitán volvió a rechazar, por lo que una comisión lo condenó a muerte y pasó de inmediato a capilla.
Incluso en esos momentos, el alcaide de la cárcel, antiguo compañero de armas, trató de mediar con el famoso general Sebastiani para salvar la vida del antequerano, pero Sebastiani puso como condición el juramento de obediencia al rey francés.
Como último recurso para convencerlo, su mujer y sus cuatro hijos pequeños pudieron visitarlo y su esposa trató de convencerlo sin éxito. La ejecución tuvo lugar en al día siguiente, 10 de agosto, con la asistencia de miles de personas. Antes de morir de garrote señaló a los asistentes: «Españoles, aprended a ser fieles y a morir por la patria». Fue enterrado en el cementerio de la parroquia de San Ildefonso.
Y si en mitad de la ocupación francesa fue tachado de «espía» y «asesino», a finales de 1812, finalizada ya la invasión, el trato fue bien distinto. Un decreto de las Cortes Generales ordenó que en la revista que se hiciera en su compañía de Málaga, apareciera siempre como presente y que al mencionarlo el capitán del regimiento señalara: «Vive en la memoria de los buenos». Además, el decreto otorgaba su sueldo a la viuda e hijos.

Homenajes
En 1908, la ciudad de Antequera ya honró a este héroe de la independencia dedicándole una estatua de bronce que fue realizada por el famoso escultor local Francisco Palma García.
Hoy martes, Antequera volverá a homenajear a Vicente Moreno Baptista en el 200 aniversario de su muerte, aunque hubo un homenaje previo en Málaga capital el pasado sábado, cuando la Asociación Histórico Cultural Teodoro Reding, escenificó con uniformes de época, en la plaza de la Merced, la entrevista de Moreno con el gobernador militar de Málaga.
La asociación Teodoro Reding volverá a estar presente hoy en Antequera, cuando a las 11.30 sus miembros desfilen por la calle Infante don Fernando, la Alameda y el Paseo Real. Al pie del monumento habrá palabras de las autoridades y se escucharán los himnos de España y Andalucía, y por supuesto no faltará la corona de laurel en la estatua. El homenaje finalizará con unas salvas de honor realizadas con armas de época.
Las semejanzas con otro héroe algo posterior, el general José María Torrijos, son muchas. Ambos lucharon contra la injusticia y los dos fueron apresados por una traición, muriendo con valentía, sin renegar de sus ideales de libertad.
Hora es de que el capitán Vicente Moreno tenga el recuerdo que se merece.

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