27 de febrero de 2012
27.02.2012
Restauración de las canteras

El verde cura las heridas del monte

Taralpe, una de las canteras de Alhaurín en proceso de reforestación, muestra la evolución de estas actuaciones

27.02.2012 | 06:00
Vivero y semillero. Aclimatación para reducir el índice de marras. Entre maquinaria pesada, polvo y voladuras, sorprende encontrar un vivero y un semillero en la explotación de Taralpe. Tras su experiencia en la reforestación de la cantera de Mijas, la empresa decidió colocar esta instalación sobre el mismo terreno que será el destino final de las plantas, para que vayan aclimatándose en un plazo de dos años y se reduzcan con ello las pérdidas posteriores (marras). Actualmente cuentan con 1.960 plantas entre el vivero y el semillero.

El trabajo para que una cantera recupere la vegetación que le fue arrebatada a la sierra es una ardua tarea que no se limita a hacer agujeros para plantar las diferentes especies. Detrás de esta actuación existe todo un entramado técnico, necesario para que el suelo recuperado se mantenga verde para siempre.

Reforestar el espacio de una cantera no es una tarea fácil. Lejos de la simplicidad de hacer agujeros y colocar los plantones, curar una herida abierta al monte de estas características requiere una precisión técnica insospechada para el ciudadano de a pie. En Alhaurín de la Torre, cuatro canteras están en pleno proceso de restauración desde que en el año 2007 se iniciasen estos trabajos tras la firma de un proyecto aprobado por el Ayuntamiento y ratificado por la Junta de Andalucía.

Una de las canteras que se engloban dentro de este proceso es la Taralpe, perteneciente a la empresa Financiera y Minera, del grupo Italcementi. De las 400 hectáreas de explotación pertenecientes a esta compañía, se están reforestando 121,5 hectáreas, divididas en cuatro sectores.

El problema de la estabilidad. Debido a la complicada orografía de la zona, la cantera Taralpe concentra actualmente el grueso de sus trabajos de reforestación en la zona 1. «Hemos comenzado por este sector debido a que tiene la cota más alta, 570 metros, y por ello es el más complicado y el más visible», señala María José del Moral, la directora facultativa de esta explotación. Para poder llegar a plantar árboles y arbustos en un terreno con tanto desnivel se tienen que realizar voladuras para conseguir cortes seguros en la zona. Se trata de habilitar bancales a modo de escalera, que garanticen la estabilidad del terreno y permitan que las plantas sobrevivan y no se caigan. En la cantera Taralpe, actualmente están trabajando en el bancal número 9, que está en fase de remodelación topográfica. Cada bancal puede tener entre 5 y 10 metros de altura, dependiendo de la cota en que se realice.

Posteriormente, se procede al vertido de tierra vegetal y a la siembra de las diferentes especies. Para el riego, se instalan tuberías que garantizan el agua a las plantas en las épocas secas.

Un manjar para las cabras. Para conseguir la perdurabilidad de los plantones, los técnicos están luchando día a día con las sorpresas que depara el terreno. «Si encontramos una bolsa de arena, hay que eliminarla porque compromete la seguridad del firme», apunta el director de producción de la cantera, Francisco Ramos. A ello se le suman las cabras montesas, que ven en los brotes un manjar irresistible, y hay que evitar que se los coman, con la colocación de vallas protectoras.

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