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Rehabilitación

Alozaina recupera su iglesia

La instalación de un nuevo retablo concluye las obras de rehabilitación y restauración, iniciadas en el año 2011

Durante las excavaciones para reemplazar el viejo suelo se encontraron una serie de tumbas datadas entre los siglos XVII y XVIII.

Durante las excavaciones para reemplazar el viejo suelo se encontraron una serie de tumbas datadas entre los siglos XVII y XVIII. / J. S.

Josemi Sepúlveda

La instalación del retablo del altar mayor, costeado por las hermandades y vecinos, culminan las obras de restauración y embellecimiento de la iglesia de Alozaina.

La parroquia de Alozaina, dedicada a su patrona Santa Ana, de erige en una zona privilegiada con vistas a la Sierra de las Nieves, al Valle del Guadalhorce, contemplando el serpenteo de la Sierra de Mijas. Un lugar estratégico en el que se alzó el castillo árabe desde donde la heroína municipal repelió una emboscada morisca.

La primitiva iglesia se levantó en 1505, restaurada cien años después bajo la directriz de Pedro Díaz de Palacios, maestro de la catedral de Málaga. La actual iglesia, de planta de cruz latina, fue construida entre los años 1770 y 1774 por el arquitecto Felipe Pérez el Menor.

Desde entonces ha sufrido restauraciones, como la de 1931, tras la Guerra Civil, dirigido por Enrique Atencia. En los últimos años, «la situación era preocupante; los artesonados de madera estaban en pésimo estado y con el peligro de desprendimientos, la solería y paramentos con grabes filtraciones y humedades, la instalación eléctrica obsoleta, etc?» relata el edil de Urbanismo, Miguel Arjona Trujillo. Las obras se acometieron en dos fases entre 2011 y 2013.

La nueva cubierta ha sido una de las más intervenciones más urgentes «manteniendo los mismos materiales y volúmenes que la original; además, se han retirado los añadidos de 1980 sobre el ochavo del campanario, para restablecer la sencillez y belleza de este espacio», puntualiza el concejal.

En la primera fase se recuperaron los colores originales de las fachadas, blanco y rojo, estética del XVIII época de la construcción del edificio religioso. Una torre cuadrada, maciza y robusta se muestra como la primera imagen del pueblo a quien accede por la carretera de Casarabonela, rodeada de la muralla del antiguo castillo árabe y un verde pinar.

En la segunda fase, ya en el interior, se ha reproducido el antiguo artesonado de madera y se han descubierto murales alrededor de las capillas de los Patronos Santiago y Santa Ana de estilo tardo barroco. La antigua capilla bautismal, un espacio que años atrás se usaba como despacho del párroco, también se ha recuperado, como las vidrieras del crucero dedicadas a los patrones y realizadas por el maestro de origen británico Rod Friend.

El suelo de la iglesia totalmente renovado, ha sido solado con mármol a tres colores. Las excavaciones para reemplazar la solería dejaron al descubierto una serie de tumbas, 80 en la nave central y crucero y tres en cada una de las capillas de los lados este y oeste. «Los estudios arqueológicos revelan que las tumbas pertenecen al mismo momento histórico, como denota la uniformidad de los elementos que la componen, de entre los siglos XVII y XVIII», relata Arjona. Además, «la disposición girada hacia el oeste de toda la retícula coincide con los restos de solería del templo anterior, es decir, los enterramientos se hicieron en el edificio que precedió al actual, iniciado en 1770».

Este hallazgo ha revelado que entre el XVII y el XVIII, Alozaina fue azotada por una fuerte epidemia en la que perecieron muchos de sus habitantes, lo que obligó a cavar este enterramiento colectivo.

Tanto el interior como el exterior de la iglesia de Alozaina dispone ahora de un estudiado sistema de alumbrado, destacando el que luce la armadura de madera que sostiene al tejado. Un hilo de luces realzan su belleza y permite apreciar mejor sus detalles.

Asimismo, se ha adaptado la antigua sacristía de la parroquia como capilla del Santísimo Sacramento, una de las hermandades más antiguas y queridas de la localidad propietaria del cementerio del pueblo, que curiosamente no es municipal.

El proyecto que venían persiguiendo los fieles desde hacía muchos años se ha podido llevar a cabo gracias a la participación de la Diócesis de malacitana y al Ayuntamiento de Alozaina.

En la pasada celebración del Corpus, los pecheros pudieron apreciar el culmen de este largo pero satisfactorio proyecto, el retablo del altar mayor, que ha sido adaptado a una nueva cota más cómoda y accesible. El retablo ha sido posible gracias a las aportaciones desinteresadas de las hermandades de gloria y pasión, y particulares de Alozaina, después de que durante la Guerra Civil se destruyese el original, de un valor incalculable.

Este nuevo retablo esta compuesto por una sencilla estructura de madera con detalles dorados, emulando al antiguo, presidiéndolo la imagen del Corazón de Jesús.

@Josemisepul

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