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Proyecto en la comarca de Antequera

La UE investiga la ayuda comprometida para hacer el Anillo Ferroviario

Bruselas cree que los 358 millones destinados podrían ser una ayuda ilegal al dudar de que "persiga un auténtico objetivo de interés común"

La oposición de muchos colectivos al proyecto del Anillo Ferroviario pone en duda su utilidad social, según la UE.

La oposición de muchos colectivos al proyecto del Anillo Ferroviario pone en duda su utilidad social, según la UE. / Gregorio Torres

Miguel Ferrary

Miguel Ferrary

El proyecto del Anillo Ferroviario de Antequera va camino del abandono. A los problemas que tiene el Ministerio de Fomento para conseguir inversores para construir esta infraestructura hay que sumar las dudas de la UE sobre la legalidad de las ayudas comprometidas a cargo de los fondos Feder y créditos blandos.

La investigación abierta por Bruselas pone en cuestión la subvención de 358 millones de euros que el Gobierno había prometido para impulsar el Anillo Ferroviario. La Comisión Europea pone en duda la legalidad de esta ayuda, en tanto que considera que persiga un auténtico objetivo de interés común y tiene en cuenta la fuerte oposición social por razones medioambientales.

La investigación se inició ayer y busca determinar si esta ayuda se ajusta a los parámetros de interés social que rige los fondos Feder, además de que podría ir contra la norma que limita la inversión pública en proyectos de investigación a un 60% de los costes admisibles, ya que cubriría casi el 92% del total. La Comisión Europa insiste en que se dará audiencia a las partes interesadas para exponer sus argumentos y que la investigación «no prejuzga» los resultados.

La investigación inicial de la Comisión Europea advierte de que «la demanda de ese tipo de centro de ensayos ferroviarios es escasa» y encima al proyecto concreto de Antequera se le suma una fuerte oposición social «especialmente por cuestiones medioambientales».

A estos argumentos, que en opinión de la UE pondrían en duda el interés social del proyecto del Anillo Ferroviario, se le suma que una ayuda pública daría una ventaja competitiva a este proyecto frente a otras infraestructuras similares de la UE «que funcionan sin ayuda estatal».

El informe de la Comisión Europea que justifica el inicio de la investigación también critica la información facilitada por el Gobierno español, que califica de insuficiente para determinar su verdadera utilidad y facilidad de acceso a distintos clientes.

«Las previsiones que se manejan actualmente indican que el proyecto será predominantemente deficitario y no está claro que la financiación pública vaya a suponer un estímulo».

Fuentes del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), entidad encargada de impulsar el proyecto, aseguraron que están dispuestos a facilitar toda la documentación necesaria. No obstante, no quisieron comentar el inicio de la investigación «hasta que no haya conclusiones» que les permita alegar en defensa del proyecto.

Esta investigación deja en el aire la aportación de 358 millones en ayuda, un duro golpe a un proyecto que lleva a la espera de encontrar inversor desde hace casi dos años. No disponer de esta subvención podría ser el golpe de gracia a la construcción del anillo.

Esta infraestructura consiste en dos tramos de vías con un recorrido circular que permitiría velocidades de hasta 520 kilómetros por hora para hacer pruebas de maquinaria y tecnología ferroviaria. Las instalaciones tendrían asociado el Centro Integral de Servicios Ferroviarios, ya construido tras una inversión de 13 millones de euros y compuesto de una gran nave para mantenimiento de maquinaria y ensayo. Las obras se terminaron a mediados de 2013 y permanece cerrada y sin uso desde entonces.

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