23 de agosto de 2017
23.08.2017
Pizarra

Nuevos análisis apuntalan la hipótesis accidental sobre la muerte de Lucía Vivar

Las pruebas datan su muerte entre las 5 y las 7 de la madrugada, horquilla que encaja con los trayectos del tren

23.08.2017 | 05:00
Una cámara en la que se ven los últimos pasos de Lucía
El tren, cerca del punto en el que fue hallado el cuerpo.

Las pruebas forenses que quedaban pendientes sobre los restos biológicos de Lucía Vivar, la niña de tres años que desapareció en Pizarra la noche del 26 de julio mientras su familia cenaba en la estacióncuyo cadáver fue hallado horas después en las vías a cuatro kilómetros de distancia, refuerzan la teoría del accidente que la Guardia Civil defiende desde el principio y que adelantó este diario el primer día de investigación. Que la niña se desorientó, caminó esa distancia y, agotada, se acurrucó en las vías hasta que el tren la golpeó. Si el informe preliminar forense ya apuntó a que murió por un traumatismo craneoencefálico severo compatible con un golpe del convoy y que no presentaba otros signos de violencia más allá de los rasguños en las piernas que le provocó su periplo por una superficie tan complicada, los análisis toxicológicos y de tejido tampoco han revelado ahora indicios (drogas o ADN de otra persona) de que en la muerte participaran otras personas, tal y como adelantó el lunes Interviú. La revista también difundió el vídeo que demuestra que Lucía comenzó sola su recorrido hacia el punto en el que fue hallado su cuerpo. Según esta versión, los análisis datan su fallecimiento entre las cinco y las siete de la madrugada, una horquilla que encaja con el primer trayecto que el tren hizo entre Málaga y Álora entre las 6.03 y las 6.47 horas –cuando el maquinista intuyó un bulto y pensó que era un animal arrollado–, y la vuelta, interrumpida a las 6.55 horas. «Vi un bulto oscuro pegado a una curva a la izquierda dentro de las vías. Me lo encontré de repente y pensé que era un animal arrollado», declaró el maquinista a la Guardia Civil según la revista. A la vuelta, con más luz y alertado sobre la búsqueda de la pequeña, comprobó que ese bulto llevaba ropa. Accionó los frenos del tren, maniobra que no evitó que el tren volviera a pasar por encima de la cría, y descendió a las vías para comprobar la tragedia. El lunes, la familia de Lucía pidió a través de su abogada que «no se abandone ninguna línea de investigación hasta tener pruebas concluyentes de lo sucedido». «Lo hasta ahora existente no resulta en modo alguno relevante para que ninguna alternativa sea abandonada», añadieron.

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