29 de diciembre de 2019
29.12.2019
Asuntos sociales

San Juan de Dios, con los mayores

Desde hace cuatro años, la Orden de San Juan de Dios se ha hecho cargo de la residencia de personas mayores que las Hermanitas de los Pobres tenían en la ciudad de Los Dólmenes, y que tuvieron que dejar por falta de fondos y de vocaciones, lo que ha permitido su vuelta a la ciudad para hacerse cargo de la infraestructura centrada en la atención a los ancianos

29.12.2019 | 05:00
El hermano Luis Valero y una auxiliar, con una pareja de mayores.

La orden hospitalaria toma el testigo de las Hermanitas de los Pobres en el cuidado de los más necesitados de Antequera.

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios tomó el relevo de la gestión de la residencia de mayores que las Hermanitas de los Pobres tenían en Antequera hace ahora cuatro años. La falta de fondos y de vocaciones, obligó a las hermanas a cesar en su labor y ceder el testigo de la residencia a la orden hospitalaria.

Desde entonces, la Orden de San Juan de Dios acomete unas obras de remodelación estructural de la residencia. La intervención tiene como objetivo dar una mayor calidad asistencial a los mayores que allí residen y responder a las necesidades actuales de la administración autonómica para concertar un mayor número de plazas con la Junta de Andalucía para ofrecer así un lugar de acogida a los mayores más necesitados.

Los Hermanos de San Juan de Dios tienen como fin específico la evangelización del mundo del dolor, con la atención y el cuidado de las necesidades sociales y sanitarias que la sociedad precisa. Desde sus inicios, hace más de 500 años, sus programas de intervención han buscado mejorar las condiciones de vida de los enfermos y de los mayores que más lo necesitan, defendiendo su dignidad como ser humano y ofreciéndoles los medios que les permitan seguir gestionando sus vidas.

Esta orden religiosa se instaló en Antequera hacia el año 1550 estando presentes en la ciudad hasta el año 1835, cuando tuvieron que salir por la desamortización de Mendizábal que azotó a España en el siglo XIX.

El primer hospital que abrió la orden en Antequera estuvo situado en la plaza del Carmen, junto a la iglesia barroca del Carmen, en las casas del sacerdote Pescara, pasando posteriormente al conocido Hospital de San Juan de Dios, situado en la calle Infante Don Fernando.

Tras la marcha de las Hermanitas de los Pobres, después de 40 años al frente de esta residencia, como consecuencia de la inviabilidad económica y de la falta de vocaciones, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios se hace cargo de las instalaciones y vuelve a Antequera. Con ello comienza un nuevo itinerario asistencial esta vez centrado en la atención a los mayores.

Actualmente, la orden acomete los trabajos de la cuarta fase de la reforma de las instalaciones, unas tareas que han comenzado hace apenas unas semanas. Con estas obras de ampliación, la orden pretende que la estructura de la residencia responda a las nuevas necesidades de los mayores y a la legislación autonómica actual para concertar el mayor número de plazas posibles para atender a más personas necesitadas.

El plan de modernización se extenderá a lo largo de los próximo ocho o diez años, al tiempo que se mantiene la actividad asistencial.

Las obras se están planteando con una renovación de las habitaciones y de las zonas comunes, ya obsoletas y con grandes carencias. Las estancias son casi todas individuales exceptuando aquellas destinadas a matrimonios, las cuales cuentan con los medios suficientes para que la pareja pueda desarrollar estos últimos años de su vida con dignidad.

En el centro residen actualmente 85 personas y se espera que pueda acoger a unos 100 tras la finalización de las obras, que se financian a través de la subvención anual que recibe la orden de aquellos contribuyentes que la marcan la casilla correspondiente en la declaración del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

La orden mantiene su colaboración con el sistema público, la Consejería de Asuntos Sociales y el Ayuntamiento para sufragar el déficit que cada año sufre por la acogida de residentes que en su mayoría solo cuentan con una pensión no contributiva, incapaz de sufragar los servicios que presta la residencia.

Para hacer frente a esos gastos, la orden ha contado por ahora con la limosna de los antequeranos y de otros pueblos de la provincia y con la subvención que la Obra Social de los Hermanos de San Juan de Dios da en cada ejercicio económico.

Pero para garantizar una asistencia de la mejor calidad a los mayores, la orden necesita acceder a algún tipo de concertación con la Administración autonómica, que tiene las competencias en Servicios Sociales, «porque la situación económica es muy difícil, y los ancianos en justicia han de ser atendidos por nuestra sociedad y sus poderes públicos con los cuales estamos dispuestos a colaborar», explica el hermano Luis Valero, director de la Orden de San Juan de Dios en Antequera.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook