01 de noviembre de 2020
01.11.2020
La Opinión de Málaga
Inquietud en el sector

Incertidumbre durante la campaña del mantecado

Las fábricas, hornos y conventos de Antequera arrancan la campaña de Navidad mejor de lo esperado con unos niveles de producción y venta de mantecados buenos y similares a los de otros años. Sin embargo, actúan con cautela ante un mercado en contexto de pandemia cuya demanda puede cambiar

01.11.2020 | 05:00
Se han visto en la obligación de implementar normas tales como la distancia entre trabajadores, la toma de temperatura, la desinfección en el calzado y por supuesto el uso y reposición continua de mascarillas.

Las empresas mantienen los puestos de trabajo y potencian la venta online y el reparto en casa

Con solo pasar por la puerta, ya se huelen. Y es que ni la mascarilla más poderosa puede impedir que el aroma de canela y almendra del mantecado impregne las calles allá donde se encuentran las fábricas, conventos y hornos más tradicionales de Antequera durante la campaña de pre-Navidad. Unos meses de productividad que en sus inicios han estado marcados por una fuerte demanda de mercancía, porque este año la previsión está siendo clave en todos los sentidos. Y es que empresas como Delicias de Antequera, que elaboró en la campaña pasada 670.000 kilos de mantecados, se han visto desbordadas durante el mes de septiembre. Al igual que Mantecados El Convento que desde finales de julio están vendiendo igual o incluso más que otros años. «Todos los años los almacenes hacen previsiones según la demanda, pero ahora han pedido la mercancía antes, más de golpe», indica uno de los propietarios de la empresa, Francisco Moreno, quien confiesa que igualmente les inunda el sentimiento de incertidumbre de aquí en adelante.»Sí es verdad que hemos tenido más producción al principio para poder servir a los clientes que han pedido con antelación más cantidad en menos tiempo. Pero ahora estamos aflojando un poco por el temor de cómo irá avanzando la situación».

Y es que el gremio comparte la inquietud ante una situación que puede cambiar en cualquier momento. De hecho, por este mismo motivo, el equipo de La Perla decidió aplazar el inicio de la campaña a principios del mes de octubre «para ver cómo iban las cosas» y de paso acondicionar y habilitar la fábrica con todas las medidas de seguridad, haciendo especial hincapié en la separación de metro y medio entre los trabajadores, la reposición y sustitución de mascarillas mañana y tarde, la colocación de una alfombrilla con desinfectante para el calzado y la toma de temperatura en la entrada. Además de enumerar los percheros y las prendas de trabajo para evitar confusión.

En La Antequerana, que comenzaron la campaña en agosto para atender las demandas de los turistas durante la época de la feria, se muestran sorprendidos ante unos niveles de producción y venta que van a un ritmo similar al del año pasado en el que hicieron en torno a 350.000 kilos. Aunque pararon unos días la actividad para ver cómo se comportaba el mercado, volvieron a arrancar a mediados de septiembre.

La buena respuesta que está teniendo la venta de estos dulces navideños también está repercutiendo de forma positiva en el empleo, pues todas estas empresas están manteniendo prácticamente el mismo número de trabajadores de años anteriores y que concretamente en cada uno de estos hornos rondan entre los 25 y los 50 puestos de trabajo.

La precaución también está presente en la cantidad de producción, que todavía no está clara para muchos artesanos que no quieren pasarse y desperdiciar el producto, por lo que todavía no es seguro que se superen las más de 5.500 toneladas de mantecados que se elaboraron en 2019. Para impulsar las ventas, todos los obradores están fomentando la compra por internet y el reparto a domicilio, que aunque ya se ponía en práctica en años anteriores, se está potenciando ahora más que nunca.

Los artesanos del mantecado confían en que la campaña finalizará bien, pero creen que la gente comprará con cautela. Es por ello que animan al consumo del mantecado que es capaz de endulzar la vida en momentos tan amargos como el presente.

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