«Vivimos con temor y miedo de que vuelva a suceder». Hace unos días, las hermanas del Convento de las Monjas Mínimas de Archidona, situado en pleno centro histórico y a tan solo a unos metros de la plaza Ochava, lanzaron una llamada de socorro después de el pasado 12 de diciembre la torre del templo, con más de dos siglos de antigüedad, sufriera su segundo desprendimiento en el mismo año.

Afortunadamente, no se tuvieron que lamentar daños personales ya que en agosto el Ayuntamiento instaló una red de prevención, balizó la zona, para evitar daños a los peatones, y se suspendieron los repiques para evitar que las vibraciones hicieran más daño tras los primeros derrumbes en el mes de enero que obligaron a perimetral la zona.

«Aunque tenga la malla de seguridad puesta, no deja de ser un peligro, ya que aún así la última vez cayeron cascotes en la acera» afirma sor Lourdes, hermana mayor del convento, quien confiesa que están asustadas, sobre todo debido a que las condiciones meteorológicas de frío, lluvia, viento y humedad están haciendo más difícil el resguardo de la infraestructura que recibió su último mantenimiento para su conservación en 1973.

Aunque el convento no pertenece al Obispado, sí va a financiar el proyecto técnico que ha llegado a manos del Consistorio hace una semana y que cuantifica las obras de reparación en 70.000 euros y que deben contar con el permiso de la Consejería de Cultura.

La alcaldesa de Archidona, Mercedes Montero, se movilizó la semana pasada y pidió ayuda urgente "sin tener que pasar por los trámites y plazos de un concurso público" a la Junta y a la Diputación para delimitar después cuánto dinero debería aportar el Ayuntamiento, que ya ha invertido unos 3.000 euros "en la compra de la red, su instalación, la mano de obra de los servicios operativos y de la maestra arquitecta".

Por otro lado, aparte de la venta de dulces en Navidad las hermanas del convento están recogiendo donativos a través de una cuenta bancaria, la venta de papeletas, rifas de dulces y grabados "que están teniendo muy buena respuesta".

Los vecinos del pueblo también se han implicado en la causa vendiendo pinturas de la torre realizadas por el archidonés Jesús Conde. Entre los donativos y las actividades de la Comunidad, ya han recaudado cerca 30.000 euros, "la mitad de lo que necesitamos".

«Estamos contentas porque el Ayuntamiento tiene mucho interés en ayudarnos y deseamos que la obra se acometa cuanto antes para evitar un mal mayor" cuenta Sor Lourdes. "No se entiende Archidona sin el Convento de las Monjas Mínimas, desde siempre ha sido una seña de identidad junto con la plaza Ochavada y la Ermita de la Virgen de Gracia", concluye Montero.

Ayuda de la Diputación

Pues hoy mismo, la Diputación de Málaga ha anunciado que colaborará en la financiación de las obras de emergencia para paliar el deterioro de la torre del monasterio de Jesús María del Socorro en Archidona, un convento del siglo XVIII, con grado de protección integral, que alberga a la comunidad de Monjas Mínimas de San Francisco de Paula.

La vicepresidenta segunda de la Diputación de Málaga, Margarita del Cid, y el diputado Juan Álvarez se han reunido con la alcaldesa de Archidona, Mercedes Montero, y después, junto a la delegada territorial en Málaga de Cultura y Patrimonio Histórico, Carmen Casero, han visitado la torre del monasterio, y han mantenido un encuentro con las religiosas.

Del Cid ha destacado el compromiso de la Diputación para contribuir a la conservación de un edificio de gran valor patrimonial, histórico y cultural, atendiendo la llamada del Ayuntamiento de Archidona y la petición de numerosos vecinos de la localidad.

Informe favorable de Cultura

La Junta de Andalucía ha emitido ya una resolución favorable para la ejecución de las actuaciones de reforma y rehabilitación de la torre, cuantificadas en unos 72.000 euros, según un estudio técnico sobre las patologías de la torre y las actuaciones para paliarlas.

El estudio ha detectado problemas como la desestabilización de la cornisa, por falta de mortero y piezas partidas, debido a la penetración del agua y los ciclos de hielo y deshielo, así como a la proliferación de líquenes y plantas.

Igualmente, muchas piezas decorativas de cerámica esmaltada en verde colocadas en la fachada se han desprendido y otras muchas aparecen partidas y movidas del paramento, con lo que en cualquier momento se pueden desprender sobre la vía pública.

Además, se ha detectado un ligero hundimiento en el suelo de mortero de cal del campanario y la cerrajería de la torre en general se encuentra muy oxidada debido a la falta de mantenimiento.

Como actuaciones para paliar las deficiencias, entre otras medidas, se propone colocar un andamiaje perimetral; desmontar el resto de cornisa; limpiar la fachada de fábrica con una solución jabonosa neutra, en unos casos, y mediante agua a presión fría y de un humectante y fungicida inocuo, en otros; demoler el pavimento de mortero de cal del cuerpo de campanas y reponer la cornisa.

Además, se plantea el anclaje de seguridad de decoraciones vidriadas, la actuación sobre las piezas que se encuentren deterioradas en cornisas inferiores y paramentos, la protección de la cornisa con una plancha de zinc y un tratamiento para actuar contra el óxido de la cerrajería.