«No quiero que nadie pase por los meses de verdadero infierno que he vivido porque he estado muerto en vida». Estas son las duras declaraciones de Juan Pedro Codes Gómez, Juampe para los amigos, un joven de 26 años de edad que hace unos meses fue diagnosticado de Lyme, una enfermedad que se contrae por la picadura de una garrapata infectada que si no llega a tratarse de manera precoz , puede extenderse al sistema nervioso, articulaciones e incluso al corazón.

Desafortunadamente, Juampe lleva años sintiéndose mal y padeciendo los síntomas de una enfermedad que no sabía que padecía tales como diarrea, fuertes dolores en la musculatura y en los huesos, migraña o mareos. «Yo siempre lo atribuía al estrés del día a día, pero cada vez iba a peor y tampoco ninguna prueba médica me corroboraba el porqué me sentía así».

Juampe es enfermero, y aunque su familia es de Serrato, él actualmente vive en Barcelona, donde sus turnos de noche en el hospital acrecentaron y empeoraron su enfermedad hasta «límites que no te puedes ni imaginar» debido a la tensión provocada también por el coronavirus.

Fue entonces cuando decidió tomar cartas sobre el asunto él mismo y empezó a investigar por su cuenta, en sus ratos libres y lo que su cuerpo le permitía «porque estaba totalmente desesperado» , hasta el día que contactó con la clínica privada de biomedicina Biosalud Day Hospital de Zaragoza «donde solo el primer chequeo me costó 4.000 euros». Los resultados arrojaron la respuesta que tanto había estado esperando Juampe, y es que se le diagnosticó la enfermedad de Lyme unida a una intoxicación por mercurio, plata y titanio. «No sé cuando me picó el bicho, seguramente de pequeño, pero al no tratar el problema de raíz y tomar antibióticos que no me hacían ni cosquillas, no mejoré y con el tiempo se me ha pasado al sistema nervioso, al cerebro» explica, al mismo tiempo que hace referencia a que la existencia de metales pesados en su cuerpo le viene en su mayoría de herencia influenciados también por los hábitos de consumo.

Sin embargo, la suerte ya está cambiando para Juampe, quien confiesa estar muy contento porque por fin ha encontrado «el camino correcto» con el tratamiento de choque y la medicación específica que está tomando.

Debido a los altos costes de todo lo que implica la terapia que tendrá que mantener durante bastante tiempo, la familia se ha movilizado para pedir ayuda económica. De hecho, tanto el Ayuntamiento de Serrato como de Cuevas del Becerro han hecho un llamamiento a la colaboración ciudadana para recaudar fondos «con la solidaridad que nos caracteriza», poniendo a disposición de los vecinos de ambos municipios huchas en los negocios locales. También se puede colaborar mediante la cuenta bancaria ES7221008501380100135858.

Uno de los objetivos de Juampe es dar visibilidad a raíz de su experiencia porque «hay mucha gente que se puede sentir incomprendida. Vivimos en un mundo que es tóxico y hay mucha desinformación por parte de la ciudadanía en este sentido». El joven ha vuelto a nacer y es que su vida ha dado una vuelta de 180 grados «porque con un Lyme hay un antes y un después, y esto te convierte en una persona más fuerte».