"Esto es la ruina para el municipio". Así de contundente se ha mostrado el alcalde de Alozaina, Antonio Pérez, tras dar a conocer el cierre de la empresa Texlencor, uno de los símbolos de la lucha contra el coronavirus en la provincia, que volvió a abrir sus puertas para fabricar de manera urgente batas quirúrgicas para los profesionales sanitarios que se estaban jugando la vida literalmente ante la falta de material de protección procedente del extranjero durante los primeros meses de la pandemia.

Hace justo un año, la expansión del coronavirus por todo el mundo desató una batalla comercial sin precedentes a nivel mundial por hacerse con material sanitario para proteger a los profesionales que atendían a los pacientes que se infectaban con el Sarscov2.

El cierre de las fábricas de Asia por los confinamientos obligatorios para evitar la propagación del virus y la expansión del coronavirus por todo el planeta esquilmó las reservas de material de protección en cuestión de semanas.

En medio de la vorágine por las muertes que iba provocando un virus del que se desconocía absolutamente todo, la empresa malagueña de fabricación de productos sanitarios con sede en el PTA, Cardivais, ofreció al Servicio Andaluz de Salud (SAS) fabricar un modelo de bata de protección a partir de un diseño y de materiales propios.

En base al estado de alarma que había en el país por lo excepcional de la situación, el SAS encargó sin concurso público alguno un millón de batas de protección a Cardivais.

Para entregar el material cuanto antes, Cardivais implementó sus líneas de producción y ante la urgente necesidad subcontrató parte de la producción con varias empresas, entre ellas a la empresa textil de Alozaina Texlencor, según explica a La Opinión de Málaga el director de operaciones de Cardivais, Francisco Roca.

Así fue como la empresa textil de Alozaina reactivó su producción y pasó de tener dos empleados a principios de 2020 a contratar a una plantilla de unas 60 personas.

Sin embargo, según explica Francisco Roca, a finales del año pasado, el SAS comunicó a Cardivais que en 2021 cancelarían el pedido porque la intervención estaba poniendo reparos, al no haber habido concurso público de por medio, y porque ya tenían sus almacenes llenos de nuevo con la reanudación del abastecimiento por parte de otros proveedores.

Hasta el mes de enero, Cardivais ha suministrado al SAS unas 550.000 batas del millón que les habían encargado y el resto del pedido se ha cancelado, lo que ha dejado en la calle a los 60 trabajadores de la subcontrata Texlencor de Alozaina, algunos de los cuales se han quedado a días de poder cobrar el paro.

"Nosotros hemos estado muchos años trabajando en esta cooperativa haciendo prendas. La fábrica se cerró por falta carga de trabajo y hemos estado vagando de un trabajo a otro y en el desempleo muchos años. El día que nos llamó Santi (propietario de Texlencor) fue como si nos tocase la lotería. Volvieron las ilusiones pero ahora es como si nos hubiesen dado un puñetazo", explican Juana Chaves y Jose Miguel Rodríguez, un matrimonio afectado por el cierre de la empresa.

Ante esta situación, el alcalde de Alozaina, Antonio Pérez, ha escrito sendas cartas al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y al de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, para que declaren la producción de este tipo de material sanitario de interés estratégico con el fin de mantener un mínimo de producción en nuestro país, en vez de importar el material de fuera, principalmente de China, y mantener así algunos puestos de trabajo.

"No podemos cometer los mismos errores otra vez", afirma el alcalde de Alozaina. La empresa Texlencor "vivió un apogeo en los años 70 y 80 en la comarca, pero la deslocalización de la producción a países como China significaron su declive", explica el regidor.

La pandemia ha significado la contratación de 60 personas en el pueblo pero el cierre es un duro golpe para un municipio de 2.000 habitantes. "Declarar la producción de equipos de protección sanitaria como de interés estratégico permitiría seguir produciendo estos equipos dentro del terreno nacional, sin deslocalización de la producción de éstos a otros países, lo que garantizaría el suministro de equipos y no depender del exterior”, ha explicado el alcalde de Alozaina.

No sólo permitirá tener garantizado un mínimo de productos básicos para la sanidad sino que los puestos de trabajo redundarían en todo el municipio ya que el dinero de esas nómina repercutiría en el consumo dentro del municipio y el dinero de los impuestos en beneficio de todos, explica el regidor.

El pleno de Ayuntamiento de Alozaina ha aprobado una moción institucional pidiendo que el Gobierno central, la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga apoyen la petición de declarar la producción de este tipo de material sanitario de interés estratégico.

El alcalde insiste en que ésta sí sería una buena media contra la despoblación de los pueblos pequeños. "Ubicar industrias relevantes para la defensa nacional, como la sanitaria, y para la seguridad del territorio en municipios de esa España vaciada debe ser una prioridad para las administraciones públicas", ha argumentado.

La pelota está en el tejado de las administraciones.