«Nunca hemos sufrido algo así, ni siquiera habíamos escuchado de nuestros padres o abuelos que hubiese pasado algo parecido por nuestra zona». Le cogió por sorpresa, pero con suerte en ese momento no estaba en el campo. Francisco León Gámez, un joven agricultor y ganadero antequerano, todavía no se ha recuperado de la histórica granizada que azotó buena parte de Antequera a principios del mes de septiembre. Lo que no se imaginaba era todo lo que estaba por llegar.

Granizo caído sobre el campo. | PABLO LÓPEZ

En su caso, no solo ha echado a perder la campaña de la aceituna que iba a comenzar en octubre, sino que ha dañado la totalidad de sus olivos. Unas 100 fanegas en la pedanía de las Lagunillas que justamente había comprado este año junto con otros dos jóvenes que también se dedican al campo «Nos ha perjudicado mucho. Habíamos pedido una hipoteca y un préstamo para hacer frente a los gastos de esta campaña». Y es que a pesar de dedicarse a otras tareas agrícolas, aseguran que tendrán que prorrogar los préstamos para poder afrontar todas las pérdidas. «El pedrisco ha caído en el peor momento. Las aceitunas que esperábamos recoger en octubre, aún no se habían llegado a madurar, por lo que el aceite que se puede extraer de ellas es mínimo», explica, pensando en cómo poder aprovecharlas. Aunque la opción más fácil era dejarlas en el suelo, finalmente decidieron contactar con una empresa de Archidona para retirarlas. Calculan que «como mucho» en los olivos ha quedado un 20% del total de la producción, pero que igualmente tendrán que correr con todos los gastos sin obtener beneficio alguno. «Esto va a hacer que el coste de recolección sea mucho más elevado, ya que al final se tienen que recoger todos los olivos como si tuvieran toda la producción, por lo que lo que nos paguen va a ir todo destinado a coger las aceitunas de este año», lamenta. Además, ahora tendrán que esperar dos campañas para volver a producir lo mismo. Como ellos, dicen que son más los vecinos afectados por la granizada. «Hemos visto que todas las fincas que nos rodean hasta llegar a Antequera han sido perjudicadas».

«La esperanza que nos queda es que se declare zona catastrófica»

Ya han dado parte en la Oficina Comarcal Agraria de Antequera, así como en Asaja, pero al ser un bien asegurable, «no nos dan muchas esperanzas de que vayamos a recibir ayuda alguna».

Nadie se esperaba que ocurriera un fenómeno de tal calibre, por lo que les pilló sin seguro. «De aquí en adelante habrá que tenerlo. La única esperanza que nos queda es que lo declaren zona catastrófica y den alguna ayuda especial en este caso», confían esperanzados. Por eso hacen un llamamiento a los responsables políticos para que adopten medidas como rebajas fiscales o préstamos sin intereses durante algunos años. «Es muy costoso para los jóvenes hoy en día incorporarse en el mundo rural, y más hacer inversiones. Con esta tragedia que hemos vivido, nos costará salir adelante sin ninguna ayuda».

Según el presidente de Asaja Málaga, Baldomero Bellido, los daños todavía se están cuantificando, ya que en muchos casos los olivos han resultado heridos, por lo que podrían ser atacados por hongos y bacterias que afectarían al cultivo en años venideros e incluso pudiendo llegar a secarse debido a la drástica disminución de la temperatura.