Todos los albergues municipales del Camino Mozárabe de Málaga a Santiago de Compostela reabrirán sus puertas a partir de este próximo lunes para acoger a los peregrinos después del cierre motivado por la pandemia de la COVID-19.

Así lo ha anunciado el diputado de Medio Ambiente, Turismo Interior y Cambio Climático, Cristóbal Ortega, junto a Juan Guerrero, presidente de la Asociación Jacobea de Málaga y vicepresidente de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, y representantes municipales de los municipios por los que pasa el recorrido.

La Diputación colabora con la Asociación Jacobea de Málaga para impulsar el proyecto del Camino Mozárabe de Santiago mediante la homologación y señalización de senderos, y cada año invierte 24.000 euros en el mantenimiento de este camino, que coincide con el Sendero de Gran Recorrido GR 245 y que enlaza con la Gran Senda.

El recorrido parte desde la iglesia de Santiago en Málaga capital y recorre la provincia en dirección norte hasta llegar al río Genil, pasando por puntos emblemáticos de la provincia como el Torcal y los Dólmenes de Antequera y atravesando seis municipios en un total de siete tramos.

En concreto desde Málaga capital hasta Junta de los Caminos, con un recorrido de 10,8 kilómetros; desde ahí a Almogía (12,2 km); a continuación hasta Villanueva de la Concepción (19,2 km); desde este municipio a Antequera (14,8 km). El resto de tramos son desde Antequera hasta Cartaojal (11,4 km), seguidamente hasta Villanueva de Algaidas (9,3 km) y desde esta localidad a Cuevas Bajas (5,1 km). La ruta se puede consultar en https://www.gransendademalaga.es/es/6784/camino-mozarabe-santiago.

La historia del Camino Mozárabe

Las sendas utilizadas para llegar a Compostela han sido muy diversas. En cada momento histórico los peregrinos buscaban los caminos que ofrecieran mayor seguridad y que estuvieran dotados de establecimientos donde hospedarse. Cuando el avance de la Reconquista desplazó a los musulmanes hacia el sur, la Iglesia y las monarquías cristianas contribuyeron al desarrollo de los Caminos Francés y Aragonés, pero nunca faltaron peregrinos que acudían a Santiago por otros caminos.

Así, empezaban la peregrinación en el lugar en que vivían, en cualquier rincón de España, y se aproximaban al Camino Francés para aprovecharse de las facilidades existentes: hospitales de peregrinos, protección real, ventajas económicas en peajes y portazgos, etcétera.

La mayor parte de este flujo tuvo su origen en territorio cristiano, pero también ha sido significativa la peregrinación que arrancaba en zonas dominadas por los musulmanes. Las asociaciones jacobeas andaluzas han estudiado los recorridos, poco documentados, que siguieron los mozárabes andaluces, y condicionados por la situación actual de los caminos históricos, han definido senderos utilizables en la práctica.

Estos caminos han sido homologados por la Federación Española, y recientemente el Instituto Geográfico Nacional los ha incluido en su mapa 'Caminos de Santiago en la Península Ibérica'.