Más de un centenar de personas se congregaron en Antequera en la tarde del sábado para participar en una marcha en defensa del ferrocarril público y social andaluz. Las demandas son claras: piden más trenes de cercanías y más personal ferroviario porque «no puede ser que las estaciones estén abandonadas y que se sigan cerrando». Como en anteriores ocasiones, el secretario general de CGT Andalucía, Miguel Montenegro, denunció «el desierto ferroviario» existente en la comarca en cuanto a trenes y personal, puesto que «la infraestructura ya la tenemos, pero no el servicio». Este es el caso de Antequera donde actualmente no hay ningún tren de viajeros «cuando los antequeranos pagan los mismos impuestos que la capital, lo que entendemos como un agravio comparativo a l medio rural».

La manifestación, que partió desde la Plaza de Castilla, fue encabezada por la Plataforma Tren Rural Andaluz (PTRA) y demás representantes de los pueblos afectados como Bobadilla Estación, La Roda de Andalucía, Pedrera o Fuente de Piedra, donde demandan la ampliación de las cercanías desde Málaga y la parada de los trenes de media distancia que ya pasan por el municipio.

Tras recorrer parte de la Avenida de Andalucía y la calle Infante Don Fernando, la arteria principal de la ciudad actualmente en obras, llegaron a Las Cuatro Esquinas para finalizar en el Paseo Real, donde dieron voz a las reivindicaciones.

Por un lado, remarcaron la necesidad de implantar un centro de competencias digitales en Bobadilla Estación de Renfe con el fin de frenar la despoblación y generar nuevos puestos de trabajo en un enclave ferroviario idóneo por su ubicación donde confluirán además los corredores Mediterráneo y Central. En este sentido, denunciaron que esta estación, que cuenta con más de un siglo de historia siendo uno de los grandes nudos ferroviarios de Andalucía, cumple con todos los requisitos necesarios para la instalación de este tipo de central cuya filosofía es incentivar la economía de entornos rurales típicamente ferroviarios y en amenaza de abandono como esta pedanía de Antequera. «La estación de Bobadilla llegó a tener 1.200 ferroviarios, y ahora no llega a los 30». Se trata de una de las últimas demandas que ya fue respaldada por unanimidad por el Parlamento andaluz y apoyada por la Consejería de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, pero en la que el Ministerio de Transportes tiene la última palabra. En cuanto a la gran inversión de 227 millones de euros que tiene prevista el Gobierno de España en los Presupuestos Generales del Estado para la Línea Algeciras-Bobadilla a su paso por la provincia de Málaga, desde CGT esperan que esa línea no sea exclusiva para mercancías en el contexto de unión entre el Puerto de Algeciras con el Puerto Seco de Antequera, sino que también se invierta en el transporte de pasajeros.

También advirtieron de que el Avant que se pretende poner en marcha a finales de año en la nueva estación de AVE en el casco urbano de Antequera no va a cubrir las necesidades en materia de movilidad que necesita la comarca. «Esto evidencia la falta de personal y material ferroviario. El Año Europeo del Ferrocarril, es el año de la emergencia ferroviaria en nuestra provincia».

Esta movilización fue una de las actividades que se desarrollaron paralelamente al II Congreso Ordinario del Sector Federal Ferroviario Estatal de la Confederación General del Trabajo (CGT) que se celebra cada cuatro años y en el que se dan cita representantes de todas las delegaciones estatales del sindicato para renovar la estructura interna del sector ferroviario de la CGT. Congreso que coincide además con la ‘Semana de Lucha por un Tren que vertebre el territorio y enfrié el Planeta’ y que terminará el día 24 con una manifestación en Madrid. El Secretario General de CGT estatal, José Manuel Muñoz Poliz, destacó la falta de personal ante la jubilación inminente de hasta 1.600 empleados entre Renfe y Adif. Tienen claro que seguirán luchando para que se inviertan en trenes que unan a los pueblos y permitan a los ciudadanos disponer de los servicios básicos.