El edificio museístico de Los Dólmenes de Antequera abrió sus puertas a los visitantes el pasado seis de noviembre, a la espera de su inauguración oficial que llegará el próximo 2022. Así pues, es el propio conjunto dolménico quién asume ahora la gestión de los visitantes del sitio, siendo antes llevada por una empresa subcontratada por la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales. Esta situación, sin embargo, ha propiciado el levantamiento de los hasta entonces trabajadores del edificio de atención al visitante, que ven cómo peligran sus puestos de trabajo.

Fue el pasado sábado cuando, de manera inesperada, se produjo la ‘crónica de una muerte anunciada’. Juan, uno de los trabajadores afectados, relata la situación de angustia que vivieron cuando él, junto a sus compañeros, se encontraron la puerta del museo cerrada, impidiéndoles el paso y sin darles ningún tipo de explicación. «Cuando llegamos por la mañana nos encontramos con la sorpresa de que la puerta estaba cerrada».

Juan cuenta que no se les notificó de ninguna forma el «despido» y que aún no han obtenido respuesta de la agencia. «El director del Conjunto fue quién dio la orden de que no se nos dejara entrar, usando la excusa de que se nos comunicó nuestro despido el día anterior, cuando no fue así». Al igual que Juan, son diez los trabajadores afectados por esta nueva realidad, que exige con urgencia soluciones. «No somos objetos, somos personas con familia que necesitamos trabajar y estamos sufriendo una situación que no es nuestra culpa. Yo llevo desde el año 2015 en la empresa y era mi forma de vida. Nos están quitando una parte de nosotros», asegura con contundencia el trabajador.

Sara, que lleva desde 2019 en la empresa, cuenta que, a diferencia de los guías que ya sabían que serían reubicados desde el mes de septiembre, a ellos la agencia que los contrató no les dijo nada, e incluso dieron órdenes de que no se les informara de lo que pasaría con sus puestos de trabajo.

«Nuestra empresa, que es el grupo Osga- un centro de integración para personas con discapacidad- nos dice que estamos inmersos en una negociación con la agencia porque nos tienen que subrogar, pero la empresa aún no ha obtenido ninguna respuesta».

El problema reside, según Sara, en que una parte de la plantilla estaba contratada por la Consejería de Cultura y el resto por la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, entidad que hasta el pasado fin de semana se encargaba de la gestión directa del conjunto dolménico. Sin embargo, la Junta de Andalucía decidió que fuese, a partir de ahora, una única administración, en este caso el propio museo, la que se encargue de todas las funciones, de ahí la necesidad de reubicar al personal.