Formar parte de la Selección Española de Fútbol Sala. Ese era el sueño de Eva González. Un sueño que a sus 19 años se ha cumplido. González siempre tuvo como meta poder formar parte de dicha selección, lo que no sabía es que su sueño iba a cumplirse más pronto de lo que esperaba.

Eva González debutó con tan solo 11 años en el Atlético El Torcal, donde estuvo dos años,  pero sus inicios no fueron estos. González empezó en la gimnasia rítmica, pero «duré una semana». Tras tantear algún que otro deporte, se decantó por el fútbol sala: «Mi hermano hacía fútbol sala y descubrí que me gustaba. Empecé con 6 años en un equipo mixto de Alhaurín de la Torre, donde era la única niña. Mis padres me apuntaron y nunca me pusieron impedimento», asegura.

Con el paso de los años, Eva se profesionalizó y con tan solo 13 años debutó en su primera convocatoria internacional con la Sub-17, demostrando que se encuentra varios peldaños por encima en técnica, táctica y preparación. 

Antes de debutar  con la Sub-17, la jugadora comenzó en la Sub-18, 19 y 21. En esta última jugó como capitana. Pero, su sueño se cumplió el pasado 27 de abril cuando  la entrenadora, Clàudia Pons, la incluyó en la lista de convocadas con vistas a la inminente concentración del equipo nacional. «Fue una experiencia y cumplí mi sueño. Es indescriptible tuve la suerte de compartir equipo con grandes jugadoras.  El sueño de cualquier jugadora es debutar con la Selección Española y nunca me imaginé que fuese tan pronto. No daba crédito, no me lo creía  y no paraba de temblar, estoy súper agradecida de que confíen en mí», asegura.  

El amor de Eva por este deporte es innato, a pesar de no tener referentes femeninos en él: «No tenía conocimiento y menos del fútbol sala femenino. A día de hoy es un deporte que ha avanzado muchísimo. Cuando te adentras en él,  te das cuenta de que hay muchas niñas», aclara.  Pero, en su vida no solo hay hueco para el fútbol. Eva compagina sus dos pasiones: el deporte y la docencia.

Actualmente, estudia Educación Primaria en la Universidad de Málaga, dos de sus pasiones:  «Desde que empecé sabía que era complicado vivir del fútbol sala femenino, siempre tuve claro que tenía que tener algo y esa era mi prioridad. Sabía que era un hobby y quería llegar lo más alto posible, es mi pasión. Pero desde pequeña tenía vocación por la docencia y es una profesión que lo engloba todo».

Tras  estar en la Selección, González quiere «seguir disfrutando y siendo feliz en el fútbol sala»: «E intentar poner la mejor versión de mi misma», reitera.