El alcalde de Alhaurín de la Torre reflexiona sobre alguna de las realidades de su localidad tras recibir el Premio Pueblo Cultural de Prensa Ibérica y La Opinión.

¿Qué supone para Alhaurín de la Torre recibir el galardón Premio del Año que otorga La Opinión de Málaga?

Este galardón supone la constatación de que nuestra política de promoción de la cultura para todos los públicos, gustos y bolsillos funciona, resulta atractiva y está al nivel de ciudades con más población que Alhaurín de la Torre. Desde que soy alcalde, todos mis concejales y concejalas de Cultura y también de Fiestas y Turismo y de Patrimonio, han tenido el encargo de ser ambiciosos y programar eventos durante todo el año y que fueran capaces de movilizar y atraer a públicos de otros lugares, incluso turistas y extranjeros. El premio que recibimos es la guinda a más de un cuarto de siglo trabajando en la misma línea, en busca de la excelencia cultural, incluso en los dos durísimos años de pandemia, donde seguimos organizando eventos de forma controlada y restringida.

¿Por qué una apuesta tan decidida por la Cultura?

El equipo de gobierno que encabezo desde 1996 está convencido de que la Cultura no es un gasto, sino una inversión. Hay eventos multitudinarios, como el Festival de Jazz, la Torre del Cante, el ciclo Alhautor, los conciertos, representaciones teatrales, monólogos, etc., que tienen un impacto económico en la ciudad y que, al ser de pago, amortiguan en parte el coste que tiene para producirlos. Y por otro lado, está la repercusión emocional y bibliográfica. Cada vez que publicamos un libro sobre Historia de Alhaurín de la Torre -hemos pasado de menos de una decena a más de 100 monografías en solo un cuarto de siglo-, esa obra queda en las estanterías, a salvo, con un pedazo de nuestro pasado que ya no se perderá. Y eso es igual de grande que el mayor de los éxitos de un espectáculo concreto, porque también dinamiza al sector de la investigación y al docente. Lo mismo podemos decir del MAE, del Centro Sesmero, de la Biblioteca Pública, La Platea y de tantos y tantos servicios públicos municipales.

La cultura aporta visibilidad, pero ¿qué más cosas ofrece Alhaurín de la Torre?

Cada evento ayuda, de alguna forma, a seguir vertebrando al municipio, a seguir sintiéndose vivo y dinámico. Y a que se extienda el orgullo de ser alhaurino y sentir en alhaurino. Siempre se nos ha calificado peyorativamente de ‘ciudad dormitorio’ y eso no es cierto. Somos un pueblo residencial, diverso, múltiple, que sabe conjugar la tradición y la modernidad, y hemos demostrado ser capaces de organizar eventos y traer a artistas, grupos o compañías que solo venían a grandes capitales o ciudades medianas. Le diré que hemos sido elegidos Mejor Ciudad del Deporte en 2015, compitiendo con municipios mucho más grandes, o bien hemos organizado congresos, ferias y exposiciones de primerísimo nivel y de todos los sectores productivos posibles.

¿Cuáles son los grandes retos que tiene afrontar Alhaurín de la Torre? ¿De qué maneras estimulan la economía para brindar oportunidades a la gente de su localidad y luchar así para evitar perder población?

Sin duda, mantener el desafío de seguir siendo punteros en Cultura, Deporte o Participación Ciudadana, a pesar de las grandes dificultades económicas que se vuelven a avecinar, pero también a seguir manteniendo esos servicios públicos locales de gran calidad, ese atractivo que supone contar con amplísimas zonas verdes, parques y jardines y, sin duda, dar el salto de calidad que venimos buscando desde hace años desde el punto de vista del emprendimiento, el talento, la cultura empresarial, la logística y el sector productivo de servicios. La futura Ciudad Aeroportuaria nos ofrecerá todo eso, además de riqueza y empleo para toda la provincia, pero es que además, llevamos trabajando mucho tiempo en buscar más suelos industriales y comerciales, aplicando medidas fiscales favorables para la implantación de más pymes y empresas grandes, mejorando las comunicaciones con el triángulo productivo de Málaga, creando infraestructuras de apoyo al empleo y el emprendimiento, como el Vivero de Empresas… En fin, creando y consolidando el clima propicio para que Alhaurín de la Torre sea el lugar soñado donde vivir, estudiar, trabajar, prosperar, tener una familia… Y entretenerse y divertirse sin tener que ir a otro sitio. Por eso, lejos de perder población, cada año se empadronan aquí más y más personas. Fíjese que en 1996 teníamos 16.914 personas y hoy en día nos acercamos a las 45.000 censados.

¿Cómo han de ser las relaciones con la administraciones autonómicas y central para conseguir más dinamismo en las localidades alejadas de las grandes urbes?

Pues fíjese que de lo comentado anteriormente, somos muy conscientes de que la colaboración y la lealtad institucional nos permite contar con financiación de otras administraciones, como la actual Junta de Andalucía, con la que el entendimiento es maravilloso y atiende nuestras justas peticiones desde hace cuatro años, con el Gobierno central, con la Diputación, la Unión Europea, etc. Si hacemos bien nuestro trabajo y tendemos la mano, los resultados son espectaculares. Le pongo un ejemplo: hace unos días, la delegada del Gobierno andaluz en Málaga, Patricia Navarro, dijo que admiraba a nuestro Ayuntamiento porque, antes de pedir financiación para una infraestructura, servicio o necesidad de competencia autonómica, ya pone a disposición el proyecto, el terreno o parte del dinero. Y es verdad que ese es otro de nuestros signos de distinción: anticiparnos y tener saneadas las cuentas para poder hacerlo.

¿Cómo se imagina su localidad en un futuro a diez años vista?

Imagino a Alhaurín de la Torre como uno de los municipios punteros de toda Málaga y Andalucía en todos los sentidos. Hoy por hoy son muchas las ciudades que se inspiran en nosotros en servicios, equipamientos, logística, organización y saneamiento económico. Esa labor de hormiguita, de previsión, de crecimiento sostenible, de proyectar a 20-25 años vista sin ser cortoplacistas, nos va a suponer un futuro esplendoroso. Y no solo en lo cultural, que también.