Religión

Bellón: el cura amado

Los municipios de Alozaina, Casarabonela y Tolox despiden con mucha tristeza al cura que durante ocho años ha estado al frente de sus parroquias. En estos últimos días de agosto los vecinos agradecen a José Luis Bellón su buen hacer con celebraciones en su honor

«Ha llegado al corazón de la gente. Las iglesias se han llenado de público cuando estaban casi vacías», destacan de este párroco que ha sido ahora trasladado a la capital malagueña

El párroco, en la procesión del patrón de Alozaina. | L.O.

El párroco, en la procesión del patrón de Alozaina. | L.O. / josemi sepúlveda. alozaina

Josemi Sepúlveda

Josemi Sepúlveda

Juan fue el apóstol amado, según cuentan las escrituras. Para Jesús fue alguien especial, distinto y único. Cualidades que no se pueden comprar pues son peculiaridades de la personalidad que se llevan innatas. Si Juan fue el apóstol amado, José Luis Bellón, el cura que ha dirigido las parroquias de Alozaina, Casarabonela y Tolox desde septiembre de 2015 y hasta estos días, es, para los vecinos de estos municipios: El cura amado.

Aunque el símil parezca exagerado es la calle la que habla, opina y valora desde que el Obispado malacitano informó el 7 de julio de los nuevos destinos de sus capellanes, entre los que se leía que Bellón dejaría las parroquias de Santiago (Casarabonela), Santa Ana (Alozaina) y de San Miguel Arcángel (Tolox), en pos de la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima en la capital. En bares, tiendas, supermercados, peluquerías y hasta en las pasadas fiestas patronales de estos tres municipios no se dejó de hablar de esta noticia que supone «un golpe, un varapalo para todo el pueblo. No nos esperábamos que José Luis pudiese desaparecer de nuestras vidas. Este cura no es un cura sin más, es un ser especial que nos deja desamparados, deja una huella imborrable. Un legado inmaterial soberbio. Es lo que se habla día tras día en mi peluquería. Se va alguien de la familia», declara la vecina y peluquera de Alozaina María Dolores Rubio.

Una imagen de la visita de las parroquias a Tierra Santa. | L.O.

Una imagen de la visita de las parroquias a Tierra Santa. | L.O. / josemi sepúlveda. alozaina

Muchos vecinos destacan que iba siempre loco con el coche de un pueblo a otro saludando a todos con una sonrisa. José González, feligrés de Alozaina, lleva relacionándose desde su niñez con la parroquia: «fui uno de los primeros que lo conocí y pensé que estaba ante otro cura más, pero el tiempo me dijo que no. Su personalidad es arrolladora. Contar nuestra experiencia con José Luis es muy complicado, no hay un adjetivo que lo defina. Ha llegado al corazón de la gente. Las iglesias se han llenado de público cuando estaban casi vacías. Y ese público es joven, este dato lo dice todo. Cercano y con los pies en la tierra». La también vecina de Alozaina Milagros Gómez refiere «que no ha estado solo en lo relacionado con la fe y la iglesia, sino en mezclarse y vivir cada momento con nosotros».

Bellón no solo ha enganchado a los vecinos con su espiritualidad, cercanía, confianza, amistad, sino que además ha transformado la imagen de las parroquias embelleciéndolas, ha engrandecido las tradiciones y asimismo ha recuperado algunas haciendo partícipes especialmente a los niños, una opinión en la que coinciden todos.

Pero la mayor aportación, por lo que más se le valora en estos municipios de la comarca de la Sierra de las Nieves, ha sido por su trabajo con las personas de cualquier edad o índole. Así lo ha testado La Opinión de Málaga en una charla con las vecinas de Tolox Inma Soto, Auxi Guerra, Ana Mari Reina y Lourdes Luna -directora del colegio de Alozaina-, que concluyen que «es diferente, esa chispa, esa sonrisa y esa mirada que te atrapa. Es luz que irradia. Su pasión por la fe nos la trasmite sin palabras y eso nos ha llevado a vivir la Iglesia. Hay que destacar que además ha conseguido unir no solo a los vecinos de cada pueblo con su atractivo gusto, sino que además ha sabido unir a los tres pueblos. No ha hecho distingos, sino que nos ha sabido transmitir esa cohesión de comunidad y eso se vio especialmente en el viaje que organizó a Tierra Santa con las tres parroquias y la de Yunquera».

Desde Casarabonela, Pilar del Río, fundadora y alma mater de La Pasión de Casarabonela, considera que «José Luis ha sabido apostar sin tapujos por nuestros sueños, ayudándonos a conservar y mantener nuestras señas de identidad. Hoy compartimos el pasado y una realidad. Debemos aprender ahora que la sonrisa del amigo que está fuera no desaparece en la distancia sino que habita en nuestro corazón, alimentando una atadura sentimental basada en la lealtad, el cariño y el afecto. El emocionante, tierno y evocador relato de su vida nos transmite una herencia, da sentido a lo vivido e impide el olvido. Sabemos que tras su luz late la enorme ternura de la ilusión. Nos reconforta sabernos contemporáneos de él. Le damos gracias al cielo. Y al tiempo. Y a la vida… La Pasión de Casarabonela le debe mucho a este cura. Lo vamos a echar mucho de menos y esto es una verdad como un templo».

Esta es la opinión, las sensaciones de cristianos de estos pueblos. Pero también coinciden en valorar a este cura otras personas que o bien no son creyentes o sí lo son pero no participan activamente en la vida de la parroquia, a excepción de los acontecimientos destacados.

Es el caso de Manuela Domínguez, cristiana no practicante, que relata que «durante el tiempo de mi preparación hacia la confirmación descubrí que este sacerdote tiene un don especial. A mí las misas se me hacían muy amenas, cortas incluso. Su manera de expresarse, de decir, de contar, sus reflexiones me atrapaban. Siempre se lo decía a mi marido, que este hombre tiene imán. Que no es estilo de comunicación de otros curas, transmite verdad».

Asimismo, Benjamín Yáñez, declarado no creyente, dice que «las veces que he coincidido con este sacerdote, por x razones, me ha transmitido autenticidad, empatía, conexión con el mundo y las personas actuales. Alguien con cercanía a los problemas reales de las personas, con un mensaje fresco, de ahora, que creo que es lo que le hace falta a la Iglesia», opina.

Probablemente José Luis Bellón, el ya actual cura de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, haya creado un estilo directo, renovado, sin artificios, con un lenguaje contemporáneo en el que su mensaje vaya mucho más allá de lo que la Diócesis espere de un pastor de la Iglesia Católica. Un cura 2.0 cuyo sitio web es el tú a tú.

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