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Agricultura

La sequía, los hongos y la avispilla condenan otro año más la cosecha de la castaña

Los agricultores piden ayudas a las administraciones para soportar los continuos años de sequía, los ataques de la avispilla y la nueva amenaza: la tinta, un hongo que acaba secando los árboles

El sector de la castaña pide ayudas urgentes frente a la continua reducción de las cosechas.

El sector de la castaña pide ayudas urgentes frente a la continua reducción de las cosechas. / L.O.

Alejandro González

Alejandro González

Málaga

Los agricultores han dado la voz de alarma. El sector de la castaña en la provincia de Málaga está en serio peligro como consecuencia de la sequía, la avispilla del castaño y una nueva amenaza: un hongo conocido como la tinta.

La combinación de estos tres factores está provocando que los agricultores que comienzan estos días la recolección de las castañas se están encontrando con una nueva y drástica reducción de la cosecha que volverá a ser de un 30% la de un año normal, según Santiago Sánchez, del sindicato Asaja Málaga.

Las previsiones, a falta de que avance la recolección de la castaña, es que la producción esta campaña se sitúe en torno a las 400 toneladas, similar a la del año pasado, en comparación con la campaña de 2022 en que la producción alcanzó las 1.500 toneladas. "Este año vamos a tener pocas castañas -explica Santiago Sánchez- pero la poca que va a haber va a ser de muy buena calidad".

La tinta está secando los castaños y suma una nueva amenanza al sector.

La tinta está secando los castaños y suma una nueva amenanza al sector. / L.O.

Nueva amenaza

Los agricultores explican que el sector lleva soportando varios años ya de sequía y los efectos de la avispilla del castaño, que se está combatiendo con la suelta de su depredador natural el torymus sinensis. Pero ha surgido una nueva amenaza que está afectando gravemente al sector: la tinta.

Se trata de un hongo que ataca a las raíces del árbol limitando su capacidad de absorción de nutrientes, lo que termina secando los árboles hasta matarlos.

Esta tormenta perfecta de sequía, avispilla y tinta provoca que las cosechas sean cada vez menores, lo que hace que las explotaciones sean cada vez menos rentables y provoca que los agricultores inviertan menos dinero al año siguiente y acaba pasando factura al campo que cada vez pierde más hectáreas.

Por eso, Asaja Málaga clama a todas las administraciones, ministerio, Junta de Andalucía y Diputación de Málaga para que aprueben ayudas directas que permitan a los agricultores hacer frente a todos los costes que esta situación les está provocando "porque no podemos repercutir todos los inputs que tenemos en el precio final", afirma Santiago Sánchez.

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