Sanidad
Anna Bernad, médica de Familia tras el cierre de piscinas en Alhaurín de la Torre: «El agua contaminada con heces en piscinas supone un riesgo inmediato para la salud»
La especialista del Hospital Internacional HM Santa Elena advierte de que algunos parásitos pueden sobrevivir varios días incluso con cloro y recuerda qué síntomas deben vigilar los bañistas

Piscina La Alquería en Alhaurín de la Torre, cerrada temporalmente por la presencia de la bacteria E. Coli / L. O.
La presencia de materia fecal en el agua de cuatro piscinas municipales de Alhaurín de la Torre, que ha obligado a su cierre preventivo, supone un riesgo sanitario inmediato por la rápida dispersión de bacterias, virus y parásitos. Así lo advierte la doctora Anna Bernad, médica de Familia del Hospital Internacional HM Santa Elena, tras el cierre temporal de cuatro piscinas municipales en Alhaurín de la Torre por la detección de E. coli en los controles rutinarios de calidad del agua.
«El agua contaminada con materia fecal en piscinas representa un riesgo inmediato para la salud debido a la rápida dispersión de bacterias, virus y parásitos», señala la especialista. Aunque el cloro en niveles adecuados elimina la mayoría de los patógenos comunes, Bernad recuerda que existen microorganismos especialmente resistentes, como el parásito Cryptosporidium, que pueden sobrevivir varios días en el agua.
Qué riesgo tiene bañarse en una piscina con E. coli
La detección de Escherichia coli, conocida como E. coli, obliga a extremar las precauciones porque esta bacteria actúa como indicador de una posible contaminación fecal. El contagio puede producirse de forma rápida si los bañistas tragan agua contaminada, una situación especialmente delicada en piscinas con alta afluencia durante el verano.
Los síntomas más habituales son de tipo digestivo: diarrea, vómitos, dolor abdominal, fiebre y malestar general. En la mayoría de los casos, estas infecciones se resuelven en pocos días, aunque la doctora advierte de que algunas pueden evolucionar hacia cuadros más graves si afectan a personas vulnerables o si no se controla a tiempo el foco de contaminación.
Niños, mayores e inmunodeprimidos: los grupos con más riesgo
El riesgo sanitario aumenta en niños pequeños, personas mayores e inmunodeprimidas, como pacientes oncológicos o personas con VIH. En estos casos, una infección digestiva aparentemente leve puede derivar en deshidratación rápida, diarreas persistentes o complicaciones severas.
La doctora Bernad también advierte de que un mantenimiento deficiente de las instalaciones puede favorecer enfermedades más graves, entre ellas el síndrome urémico hemolítico por E. coli, neumonías severas por Legionella en jacuzzis o, en casos muy poco frecuentes, meningitis amebiana.
Qué debe hacerse cuando hay contaminación fecal en una piscina
Ante un episodio de contaminación fecal en una piscina pública, el protocolo sanitario exige el cierre inmediato de la instalación, la retirada de los residuos y una desinfección estricta del agua. Este proceso incluye el ajuste del pH, la aplicación de cloro y, en determinados casos, una supercloración prolongada, especialmente cuando existe diarrea.
Además, debe realizarse el filtrado del agua, limpiar los sistemas a contracorriente y dejar constancia del incidente. La reapertura solo debe producirse cuando se compruebe que los parámetros físico-químicos y microbiológicos han vuelto a la normalidad, con el objetivo de evitar que los patógenos más resistentes permanezcan en el agua.

La piscina de Torrealquería, en Alhaurín de la Torre. / L. O
Piscinas cerradas en Alhaurín de la Torre
El Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre ha cerrado temporalmente cuatro piscinas municipales de verano después de que los controles rutinarios de calidad del agua hayan detectado la presencia de E. coli. Las instalaciones afectadas son la piscina de Torrealquería, la de La Alquería, la piscina pequeña del complejo Joaquín Blume y la piscina pequeña de El Cordobés.
Por el contrario, las piscinas grandes de Joaquín Blume y El Cordobés continúan abiertas con normalidad, al no haberse registrado ninguna incidencia en sus análisis, según la información municipal.
Recomendaciones para los bañistas este verano
Desde el Ayuntamiento recuerdan que este tipo de episodios pueden producirse durante la temporada de verano y que la presencia de E. coli en el agua suele estar relacionada con restos fecales. Entre las posibles causas figuran descuidos higiénicos de algunos usuarios, especialmente en el caso de niños pequeños, el acceso con calzado contaminado o comportamientos incívicos.
Por este motivo, el Consistorio ha hecho un llamamiento a los bañistas para extremar las medidas de higiene antes del baño, respetar las normas de uso de las piscinas municipales y comunicar cualquier conducta que pueda poner en riesgo la salud del resto de usuarios.
La recomendación sanitaria es clara: no bañarse con síntomas digestivos, evitar que los niños entren al agua si han tenido diarrea recientemente, ducharse antes de usar la piscina y no tragar agua durante el baño. Son gestos sencillos, pero claves para reducir el riesgo de contagios en instalaciones compartidas.