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Agricultura

La vendimia de Mollina prevé una gran cosecha de más de 650.000 kilos de uva: "Este año ha llovido en momentos óptimos"

La cooperativa Virgen de la Oliva, matriz de la bodega Carpe Diem, prevé recoger entre 620.000 y 650.000 kilos de uva en Mollina, un incremento notable tras varios años de sequía en la comarca de Antequera

Uvas recogidas en vendimias anteriores.

Uvas recogidas en vendimias anteriores. / | L.O.

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Mollina

Las cepas de Mollina llevan semanas cargadas de racimos sanos, algo que no siempre pudo decirse en los últimos veranos. En Bodegas Carpe Diem, la vendimia todavía no ha arrancado, pero las previsiones ya dibujan una de las mejores campañas de la última década.

Según la bodega, se espera una producción de entre 620.000 y 650.000 kilos de uva, frente a los 540.000 kilos de la campaña anterior. El incremento llega tras varios años marcados por la sequía y confirma la recuperación del viñedo en la comarca de Antequera.

La previsión es iniciar la recogida entre el 30 de julio y el 1 de agosto, con la variedad Moscatel Morisco abriendo campaña. El año pasado la vendimia no comenzó hasta el 5 de agosto y se prolongó hasta en torno al 7 de septiembre, antes de la Feria de la Vendimia.

«Este año se vuelve a una fecha de inicio de campaña más habitual», señalan fuentes de Bodegas Carpe Diem. La primavera húmeda y las temperaturas suaves de 2025 retrasaron la maduración del fruto; en 2026 el calendario recupera su ritmo normal en la zona.

Tras la Moscatel Morisco llegan las variedades tintas y la Pedro Ximénez. La campaña se cierra siempre con la Airén, la última en madurar. El orden, no obstante, varía cada año según el momento óptimo de cada parcela.

El principal problema de 2025 fue el mildiu (una enfermedad fúngica, causada por oomicetos, que afecta a plantas como la vid, el tomate, la patata y diversas hortalizas), con una incidencia estimada del 30% en la variedad Pedro Ximénez, la más castigada por las lluvias frecuentes de primavera. El resto de variedades resistió mejor.

Este año, la bodega asegura haber actuado con antelación. «Este problema se ha tratado muy a tiempo, haciendo que la incidencia de enfermedades esté siendo muy inferior y muy controlada», explican desde Carpe Diem.

El agua, de problema a aliado

El agua ha marcado la diferencia entre las dos últimas campañas, aunque no siempre de la misma manera. En 2025, una primavera muy húmeda y con temperaturas suaves retrasó la maduración del fruto y obligó a reforzar los tratamientos contra el mildiu, ya que la lluvia frecuente los diluía y les restaba eficacia. Aquello elevó los costes de mantenimiento del viñedo durante toda la campaña.

En 2026, la lluvia ha caído en momentos que la bodega califica de óptimos. «Este año la lluvia caída ha caído en momentos óptimos y podemos decir que ha sido favorable para la campaña 2026», resumen fuentes de Carpe Diem. El resultado es un calendario de maduración más adelantado y un viñedo que llega a las puertas de la vendimia sin el estrés hídrico de años anteriores.

A esa mejora se suma la ausencia, por ahora, de episodios de granizo o de golpes de calor relevantes en la zona. La bodega mantiene un seguimiento continuo de cada parcela para anticiparse a cualquier incidencia, sobre todo en las destinadas a vino embotellado de mayor calidad.

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