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Fiestas en agosto

Sierra de las Nieves: donde el verano aún sabe a pueblo

Mientras la Costa del Sol multiplica su población y las carreteras se llenan de vehículos en busca de un hueco junto al Mediterráneo, en el corazón de la provincia hay un verano diferente donde el reloj avanza más despacio, las noches se viven «a la fresca», los niños juegan en las plazas hasta la madrugada y la naturaleza, la cultura y las tradiciones forman parte del día a día

Vista de Casarabonela

Vista de Casarabonela / La Opinión

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Josemi Sepúlveda

Josemi Sepúlveda

Málaga

Apenas una hora separa las playas malagueñas de los pueblos que rodean el Parque Nacional Sierra de las Nieves. Una distancia suficiente para cambiar el sonido de las olas por el rumor del agua de las fuentes, el bullicio de los paseos marítimos por el canto de las chicharras y los atascos por carreteras que serpentean entre montañas, olivares y bosques de pinsapos únicos en el mundo.

Lejos de ser únicamente un destino para senderistas, la Sierra de las Nieves se ha consolidado como una alternativa estival para quienes buscan autenticidad. Yunquera, Tolox, Alozaina, Casarabonela y El Burgo han construido una oferta capaz de combinar naturaleza, patrimonio, deporte, gastronomía, ocio familiar y un calendario festivo que llena prácticamente cada fin de semana del verano.

Aquí las vacaciones no se miden por el número de playas visitadas, sino por las conversaciones compartidas en una terraza, las rutas descubiertas al amanecer, los conciertos bajo las estrellas, los baños en la piscina municipal después de una caminata y las historias que cuentan vecinos que conservan intacta la memoria de sus pueblos.

Porque el gran patrimonio de la Sierra de las Nieves no son únicamente sus paisajes. También lo son sus gentes.

Yunquera, romero y jazmín

Pocas localidades viven agosto con tanta intensidad como Yunquera. El municipio ha confeccionado un verano repleto de talleres, conciertos, actividades acuáticas y propuestas para todos los públicos, aunque el verdadero corazón del calendario llega de la mano de una de las devociones más singulares de Andalucía.

Yunquera convive con dos imágenes de la Virgen del Carmen. Una de ellas, la conocida popularmente como la Virgen Chiquita o de Porticate, protagoniza unas celebraciones que trascienden lo religioso para convertirse en un acontecimiento social de todo el pueblo.

La imagen visitará a los enfermos, los vecinos confeccionarán los tradicionales adornos que vestirán las calles y el 13 de agosto tendrá lugar la ofrenda floral acompañada por el Coro Romero Virgen del Carmen. Dos días después llegará la gran cita con la procesión y la romería de Porticate, donde tradición y fiesta se fundirán con actuaciones musicales, charangas y conciertos hasta bien entrada la noche.

Pero Yunquera también invita a detenerse en su patrimonio. Resulta imprescindible recorrer el casco histórico, perderse por el antiguo barrio árabe salpicado de fuentes, descubrir la restaurada iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, contemplar la Torre Vigía y visitar el singular Museo Paco Sola, que conserva parte de la memoria etnográfica del municipio.

Yunquera. En primer plano el acueducto y antiguo molino de los Patos

Yunquera. En primer plano el acueducto y antiguo molino de los Patos / L.O.

Tolox, una cohetá de fe

Si existe una imagen capaz de definir el verano en Tolox es un cielo cubierto de humo blanco mientras cientos de docenas de cohetes acompañan la salida de San Roque.

Cada 16 de agosto la localidad vive La Cohetá, una tradición centenaria que convierte la procesión del patrón en uno de los acontecimientos religiosos más espectaculares de Andalucía. No se trata simplemente de pólvora. Cada cohete representa una promesa, un agradecimiento o una petición dirigida al santo, componiendo una manifestación colectiva de fe difícil de encontrar en otro lugar.

Sin embargo, Tolox ofrece mucho más que sus fiestas patronales. Conocida históricamente como villa termal, conserva uno de los balnearios más emblemáticos de la provincia gracias a las propiedades mineromedicinales de sus aguas. A ello se suman cascadas y senderos de origen andalusí, el Museo de Artes y Costumbres Populares, las históricas casas vinculadas al Tribunal de la Santa Inquisición y el singular proyecto Artolox, que cada año transforma las calles del pueblo con obras creadas por artistas llegados de distintos rincones del mundo.

Tolox celebra cada año una cohetá por San Roque.

Tolox celebra cada año una cohetá por San Roque. / MLPortillo

Alozaina, cultura en la noche

Después de despedir las fiestas patronales de Santiago y Santa Ana con el tradicional baile al amanecer en el Parque Mirador, y su diana floreada con disparos de cohetes con la banda de música más antigua se la provincia, Alozaina mantiene vivo el ambiente festivo durante todo el mes de agosto.

Cada miércoles la gran pantalla toma las plazas con el cine de verano. El 8 de agosto llegará el Festival Nocturno, una cita que mezcla exposiciones de pintura y escultura, mercado artesanal, talleres tradicionales y un tributo a El Último de la Fila.

La gran cita cultural será el 15 de agosto, cuando la Almena Flamenca de Alozaina vuelva a reunir a algunas de las voces y guitarras más reconocidas del panorama flamenco actual, con nombres como Antonia Contreras, El Crespo Zapata, Antonio Ortega, Malena de Bonela, Juan Ramón Caro, Manuel Herrera, Ismael Rueda y Lidia Vergara.

Pero Alozaina también invita a descubrir siglos de historia. El visitante puede recorrer el Parque Mirador, contemplar el Torreón de María Sagredo —heroína de la villa—, entrar en la iglesia parroquial de Santa Ana, levantada sobre una antigua ermita, visitar la Fuente del Albar y el histórico lavadero público, el museo de la aceituna o acercarse hasta Jorox, una pequeña pedanía rodeada por un valle protegido por la UNESCO donde el agua y la vegetación dibujan uno de los paisajes más bellos de la comarca.

Alozaina festeja y rinde homenaje a sus orígenes en su Feria de la Aceituna de Alozaina

Alozaina festeja y rinde homenaje a sus orígenes en su Feria de la Aceituna de Alozaina / L.O.

Casarabonela andalusí

Casarabonela acaba de despedir una de sus grandes semanas del año con una feria que volvió a reunir conciertos, tributos musicales y actuaciones para todos los públicos, entre ellas la de Javier Ojeda, histórica voz de Danza Invisible.

Lejos de terminar ahí, agosto mantiene una intensa programación cultural que invita a descubrir uno de los pueblos con mayor personalidad de la Sierra de las Nieves. Sus calles estrechas y encaladas conservan el trazado urbano heredado del pasado andalusí y convierten un simple paseo en una auténtica inmersión histórica.

Entre sus imprescindibles destacan el Jardín Botánico de Cactus y Suculentas, con más de 2.500 especies procedentes de distintos continentes; las ruinas del castillo árabe de Qasr Bunayra, construido en el siglo IX, y la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, que resume siglos de historia sobre un mismo enclave.

Así celebra Casarabonela su tradicional Feria de Santiago

Así celebra Casarabonela su tradicional Feria de Santiago / Ayuntamiento de Casarabonela

Flamenco en El Burgo

Si existe un pueblo donde el flamenco se respira durante todo el año, ese es El Burgo. Su verano combina cine al aire libre, actividades culturales, el tradicional Festival del Emigrante y la presentación de una nueva edición de Turóbriga, una de las publicaciones culturales más veteranas de la provincia.

El día 22 de agosto volverá una de las grandes citas del calendario flamenco malagueño. El Festival Flamenco organizado por la Peña Flamenca La Serrana supera ya las cuatro décadas de historia y mantiene intacto su prestigio entre artistas y aficionados.

Pocos días después comenzará la Feria de San Agustín, que se prolongará del 27 al 30 de agosto con la procesión del patrón como acto central.

Para quienes buscan naturaleza, El Burgo ofrece algunos de los espacios más bellos del Parque Nacional: el nacimiento del río Turón, el dique que regula sus aguas, el sendero fluvial que acompaña su cauce o el área recreativa de La Fuensanta, además de una amplia red de rutas para todos los niveles.

Uno de los espacios fluviales del río Turón a su paso por el término municipal de El Burgo

Uno de los espacios fluviales del río Turón a su paso por el término municipal de El Burgo / Fran Extremera

Más que una escapada

Los cinco municipios comparten algo más que un espacio geográfico. Han sabido convertir la tranquilidad en un atractivo turístico.

Todos disponen de piscinas municipales, alojamientos rurales, restaurantes donde aún se cocina con recetas heredadas de los abuelos, instalaciones deportivas, comercios de proximidad y una programación cultural que demuestra que el verano también puede vivirse lejos del litoral.

En la Sierra de las Nieves no existen las prisas. Aquí todavía es posible salir a caminar cuando cae el sol, dejar que los niños jueguen libremente en una plaza, escuchar un concierto bajo las estrellas, descubrir una tradición centenaria o conversar con un vecino que siempre tendrá tiempo para recomendar un rincón desconocido.

Y quien eche de menos el Mediterráneo tampoco tendrá que renunciar a él. La costa se encuentra a poco más de una hora, permitiendo combinar una jornada de playa con el descanso que ofrece la sierra.

Quizá ese sea el verdadero secreto de esta comarca: ofrecer dos vacaciones en una. La del mar, siempre al alcance de la mano, y la de los pueblos donde aún sobreviven el silencio, la cercanía y la autenticidad.

En tiempos en los que viajar parece sinónimo de masificación, la Sierra de las Nieves reivindica el valor de lo sencillo. Porque hay lugares donde el verano todavía no se mide por el número de visitantes, sino por la calidad del tiempo vivido. Y en estos cinco pueblos malagueños, ese tiempo sigue teniendo el sabor inconfundible de la vida en un pueblo.

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