La FOP es una enfermedad progresiva hereditaria caracterizada por un desarrollo anormal de los huesos en áreas del organismo donde normalmente no existen, como ligamentos, tendones y músculos.

Esta patología incluye malformaciones del esqueleto con huesos anormalmente cortos.

Además, el desarrollo anormal de los huesos origina una extrema rigidez a quienes padecen la enfermedad y una limitación de sus movimientos.

Para efectuar la investigación, los científicos de la universidad de Pensilvania (EEUU), autores del estudio, establecieron que un gen mutante, que afecta a las proteínas morfogenéticas óseas, que controlan la formación y la reparación del esqueleto cuando se daña, era el causante de la FOP.

Esta premisa los condujo a un gen llamado ACVR1, que en los pacientes con FOP sufre una pequeña mutación, que cambia el mensaje genético y crea una proteína defectuosa.

Con este hallazgo se abre una puerta para el desarrollo de una terapia efectiva para esta enfermedad que comienza a desarrollarse en la niñez, afecta a una de cada dos millones de personas y que hasta el momento no tiene cura.

Además, según los expertos, también podría contribuir a un mejor entendimiento de otros males óseos más comunes como la osteoporosis o las heridas en la espina dorsal, al proporcionar información sobre los genes que rigen el crecimiento de los huesos.

Para uno de los autores del estudio, Frederick Kaplan, "el descubrimiento del gen FOP es importante para cualquier condición que afecte a la formación de los huesos o a la creación del esqueleto".

A largo plazo, el hallazgo podría permitir la creación de huesos en laboratorio para el tratamiento de fracturas incurables o de malformaciones óseas.