El Gobierno ha cumplido con lo previsto y ha decidido subir el IVA y la tributación de las rentas del capital, así como eliminar la deducción de 400 euros en el IRPF de los trabajadores, medidas fiscales con las que espera recaudar casi 11.000 millones de euros.

La subida de impuestos que tanto debate ha generado desde el verano se plasmó ayer en el proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2010 aprobado por el Consejo de Ministros, unas cuentas que recogen una reducción del gasto público del 3,9%, menor de la inicialmente prometida por el Ejecutivo (4,5%).

Y es que gracias al alza impositiva, el Gobierno prevé tener más ingresos (10.950 millones en dos años, 6.500 millones el año que viene) y por eso ha decidido aumentar el techo de gasto de los presupuestos para 2010 en 2.850 millones de euros, hasta los 185.249 millones.

Déficit. Además, el Gobierno se compromete a que el déficit del Estado en 2010 sea del 5,4% del PIB, tres décimas menos que su anterior previsión, con lo que el saldo negativo del conjunto de las Administraciones Públicas sería el año que viene del 8,1% del PIB.

En la rueda de prensa posterior al Consejo, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, detalló por fin la subida de impuestos, que calificó de "moderada" y que, según explicó, eleva un punto del PIB la presión fiscal.

Salgado insistió en que se trata de pedir "un esfuerzo de solidaridad" a los ciudadanos para atender un gasto social creciente y ayudar a reequilibrar las cuentas. Así, recordó que los presupuestos se enmarcan en un contexto de crisis, por lo que son "austeros", comprometidos con el cambio de modelo y con un "marcado" carácter solidario.

Objetivo. En esta misma línea se manifestó la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, que consideró que las cuentas también incidirán en la recuperación del empleo al garantizar el gasto social y la protección a los ciudadanos que más han sufrido los efectos de la crisis.

Aunque el Gobierno se había comprometido a que la subida tributaria afectase sobre todo a las rentas más altas, lo cierto es que la mayor recaudación procederá de la supresión de la deducción de 400 euros en el IRPF para todos los trabajadores, que reportará 5.400 millones de euros a las arcas públicas en dos años.

La otra gran partida adicional saldrá de gravar el consumo con el aumento del IVA, medida que no entrará en vigor hasta julio, cuando el Gobierno espera que haya comenzado la recuperación económica, ya que cree que el PIB volverá a registrar crecimientos intertrimestrales en el segundo trimestre del año.

El IVA general se elevará dos puntos, hasta el 18% y el reducido un punto, hasta el 8%, mientras que el IVA superreducido se mantiene en el 4%.

En cuanto a las rentas del capital, el Gobierno subirá la tributación de todos los instrumentos de ahorro –como incrementos patrimoniales, depósitos bancarios o dividendos, entre otros– que hasta ahora tenían un gravamen del 18%, aunque esta medida será progresiva. Las ganancias del capital hasta 6.000 euros se gravarán al 19% y a partir de esa cantidad tributarán el 21%.

Ayuda. Salgado confirmó que se mantendrá la ayuda de 2.500 euros por nacimiento de un hijo o adopción, y explicó que aunque el Gobierno tiene intención de retirar las deducciones por la compra de vivienda, no lo hará hasta el año 2011.

La vicepresidenta segunda apenas dio detalles del resto de los presupuestos, aunque sí explicó que el 51,6% del gasto previsto se destinará a protección social y otro 6,6% al pago de los intereses de la deuda pública. Una deuda que, debido a la crisis, estará al cierre de este año en el 53,4% del PIB y en 2010 alcanzará el 62,5%.

Indicó que otro 21% del gasto se destinará a transferencias a otras administraciones, un 6,3% a infraestructuras e I+D+i y un 6,2% a servicios públicos básicos (justicia, seguridad ciudadana o sanidad).

Los gastos corrientes, por su parte, aumentarán "muy ligeramente" y sólo por el efecto de la Presidencia española de la UE –que se celebrará en el primer semestre de 2010–, ya que el resto serán muy similares a 2009.

La vicepresidenta segunda, que el martes lleva los presupuestos al Congreso, dijo tener "ciertas esperanzas" en contar con el respaldo parlamentario suficiente para aprobarlos.

Aunque admitió que no piensa contar con el PP para lograrlo, anunció que llamará el lunes a este partido para explicarle los presupuestos antes de entregarlos a la Cámara Baja.