12 de octubre de 2014
12.10.2014
Energía

El dolor de cabeza del recibo de la electricidad

Competencia abre una investigación por si ha habido pactos en el mercado mayorista

12.10.2014 | 19:06

Pagar la luz se ha convertido en un dolor de cabeza en la mayoría de los hogares. Desde el inicio de la crisis ha subido una media de 553 euros anuales „un 46,7%„, periodo durante el cual el número de personas que sufre la pobreza energética se ha incrementado en 1,4 millones. Y ahora, para colmo, el precio de la luz vuelve a dispararse.

¿Hasta dónde llegará el precio del recibo de la luz? Es una incógnita. Lo cierto es que los últimos datos no resultan prometedores para el consumidor. La factura eléctrica ha registrado un incremento del 11% en el tercer trimestre del año con respecto al trimestre anterior, después de que el mercado mayorista registrase en septiembre los precios medios mensuales más elevados desde diciembre del año pasado. Unos precios que, según adelantaba El País, han vuelto a levantar las sospechas de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que ya ha puesto en marcha todos sus resortes abriendo una nueva investigación para saber qué factores influyeron en el alza de los precios mayoristas y, por supuesto, si hubo una manipulación.

El caso es que el precio del mercado mayorista de electricidad del último día de septiembre, conocido como «pool», quedó fijado en 66,98 euros por megavatio hora (MWh), con lo que la media mensual se sitúa en 58,9 euros, frente a los 49,91 euros de agosto y los 48,21 de julio. De esta forma, la media del trimestre quedó en 52,34 euros, un 31% superior a los 39,93 euros de media del segundo trimestre y un 102% superior a los 25,8 de media del primero.

Y la cosa no ha parado ahí. El pasado viernes el citado precio del mercado mayorista se fijó en 71,06 euros por megavatio hora (MWh), lo que supone la referencia diaria más alta desde diciembre del año pasado, según se aprecia en las aplicaciones de seguimiento del mercado de Omel.

Supera además por primera vez en lo que va de año los 70 euros por MWh y es el más alto desde los 71,64 euros del 22 de diciembre de 2013. El 18 de diciembre, un día antes de la subasta Cesur invalidada por el Gobierno, la cota había alcanzado los 91,8 euros. El 8 de diciembre llegó a alcanzarse la cota de los 93 euros.

A pesar de estas subidas apreciadas no solo en el mercado diario, sino en la media del tercer trimestre, el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, considera que, según la previsión de los mercados a futuro, el coste de la electricidad cerrará este año un 4,9% por debajo del ejercicio 2013. Por su parte, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo ha precisado que la factura eléctrica ha bajado un 6,9% para un consumidor doméstico medio en los nueve primeros meses de 2014.

El año se ha venido caracterizando por unos precios especialmente bajos en los primeros meses, gracias a la alta eficiencia eólica y la pluviosidad, y por un progresivo encarecimiento desde mediados del ejercicio. Hay que recordar que tras la suspensión de las subastas Cesur de electricidad, en las que se fijaba el precio a priori para el siguiente trimestre, el Gobierno ha puesto en marcha un nuevo mecanismo en el que, a la espera de desarrollar la tarificación hora a hora, el precio se fija conforme a la media del «pool» en los dos meses correspondientes al periodo de la factura.

Independientemente de que pueda bajar o no a final de año el recibo de la luz, lo cierto es que desde el comienzo de la crisis, según un informe de Kelisto, el precio de la electricidad se ha disparado en España un 46,7% y la factura ha pasado de los 553,7 euros al año a 812,6, lo que representa un incremento de 260 euros para un hogar medio, justo en un periodo –de 2007 a 2013– en el que se ha producido un notable empobrecimiento de las familias debido a las bajadas de salarios, la congelación de pensiones y el aumento del desempleo.

Descompensación

Esta subida de la factura eléctrica, además, ha estado muy por encima de la inflación, que ha crecido un 13,3% entre junio de 2007 y julio de 2014. Y sobre todo, muy por encima del resto de los gastos del hogar. De hecho, según el informe realizado por Kelisto, si no se tiene el cuenta el recibo de la luz, los principales gastos del hogar –entre los que se encuentran alimentación, artículos de vestir, medicamentos, transporte€– cayeron un 8,7% durante el mismo periodo en el que la luz cuesta cerca de un 50% más de media.

Las mayores subidas, al margen de la electricidad, se han registrado siempre en los servicios; por ejemplo: las basuras, el agua, alcantarillado y los gastos comunitarios se han incrementado más de un 25%, cuando la alimentación ha caído un 8,62%, la ropa un 36,57% y los préstamos hipotecarios un 28,40%.

Esta situación ha provocado que en la actualidad padezcan la denominada «pobreza energética» más de 4,2 millones de españoles, 1,4 millones más que en 2008. Curiosamente, y a pesar de la precaria situación en que se encuentran muchas familias, con serias dificultades para pagar el recibo de la luz, el Gobierno central ha reconocido en una reciente respuesta parlamentaria que entre 2011 y 2013 se redujo en más de doscientos mil hogares los beneficiarios del bono social eléctrico, que permite un descuento de un 25% en el recibo de la luz a las personas con menos recursos. Esta reducción de beneficiarios no solo ha coincidido con un aumento del precio del recibo, sino con un incremento de las familias con todos sus miembros en paro –257.300 más según la EPA– y cien mil hogares más en los que no entra ningún ingreso.

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