12 de junio de 2015
12.06.2015
40 Años
40 Años
Casa Real

La caída en desgracia de la Infanta Cristina

El caso Nóos ha sido una fuente constante de quebraderos de cabeza para la Casa Real

12.06.2015 | 08:39
Imagen de archivo de la Infanta Cristina.

Los primeros nubarrones sobre la idílica vida de la Infanta Cristina llegaron en 2006. Ese año la opinión pública averiguó la existencia del Instituto Nóos, epicentro del caso que desde entonces ha sido una constante fuente de quebraderos de cabeza para la Casa Real.

Lo que parecía un caso menor, sin embargo, terminó convirtiéndose en una auténtica tormenta. El caso Nóos empezó a mostrar su verdadera dimensión en 2011, coincidiendo con la imputación de Iñaki Urdangarin. Dos años después, la Infanta Cristina se convirtió en el primer miembro de la Casa Real implicado en un caso de corrupción. Un año antes, la Casa Real ya había empezado a tomar las primeras medidas, como apartar a Doña Cristina de todos los actos oficiales.

Desde entonces, el declive de la Infanta Cristina ha sido una constante. El último episodio se ha producido este jueves, con la decisión del Rey Felipe VI de despojar a su hermana del título de Duquesa de Palma.

El 3 de junio del año pasado, la Casa Real ya había comunicado, tras la abdicación del Rey Juan Carlos, que la Familia Real quedaba limitada a los nuevos monarcas, Felipe VI y Doña Letizia, sus hijas Leonor y Sofía, y los padres del nuevo Rey, Don Juan Carlos y Doña Sofía. De esta forma, las Infantas Elena y Cristina dejaron de ser miembros de la Familia Real, pasando a ser familiares del Rey Felipe VI, como hasta entonces lo eran las Infantas Pilar y Margarita, hermanas de Don Juan Carlos.

La Infanta Leonor pasó desde ese momento a tener el tratamiento de Princesa de Asturias y demás títulos vinculados al Heredero de la Corona, mientras que la hija menor de Felipe y Letizia, Sofía, siguió siendo Infanta.

La Casa del Rey informó entonces, hace ahora un año, que llevaba años barajando modificar la composición de la Familia Real para limitarla, incluso antes de que se produjera la sucesión, a los miembros de la familia que vivían exclusivamente del presupuesto que el Estado destina a la Corona.

La Infanta Elena y la Infanta Cristina --mientras participó en actos institucionales-- también recibían una retribución que, como no equivalía a un sueldo como en el caso de los Reyes y de los Príncipes, lo compatibilizan con otras actividades económicas en empresas privadas, un modelo de doble dependencia que sin embargo quedó en evidencia con la investigación judicial en torno a los negocios de Iñaki Urdangarin.

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