16 de septiembre de 2020
16.09.2020
La Opinión de Málaga
Crisis del coronavirus

Los tripulantes del yate del príncipe de Catar, confinados en el barco

Se había anunciado que, tras trasladar a los positivos, irían a apartamentos, pero siguen allí

16.09.2020 | 16:04
Yasmine of the Sea

La veintena de tripulantes del Yasmine of the Sea, propiedad del príncipe de Catar, siguen confinados en el yate. Después de trasladar a los cinco compañeros que dieron positivo en la COVID-19 la pasada semana, se había anunciado que se alquilarían apartamentos para que el resto de tripulación realizara la cuarentena. No obstante, siguen en la embarcación y a la espera de pruebas PCR para conocer si son portadores del virus.

Fuentes cercanas a los tripulantes indicaron que lo están pasando mal. Pese a que no se ha detectado ningún nuevo caso entre ellos, llevan muchos días dentro de la embarcación. Pese a ser un barco de lujo, es diferente de estar en tierra. El yate sigue amarrado en el Club de Mar de Palma.

Los tripulantes están nerviosos, ya que todavía no les han hecho las pruebas después de convivir semanas con cinco personas que dieron positivo por covid-19. No saben si son portadores del virus o si son asintomáticos. Se espera que en los próximos días les realicen a todos los test PCR.

Tal y como adelantó este periódico la pasada semana, se detectó un caso positivo de un marinero que después se incrementó en otros cuatro tripulantes. El Yasmine of the Sea navegó entre julio y agosto por el Mediterráneo, con varios miembros de la familia real a bordo. Entre los puertos que estuvieron amarrados está el de Porto Chievo (Cerdeña), población con una alta incidencia de coronavirus.

En el entorno de la tripulación denunciaron que tanto el capitán de la nave como varios miembros de la familia real no respetaron el confinamiento en el puerto italiano. Realizaron vida normal saliendo a tierra y visitando lugares concurridos como campos de golf o piscinas. El barco, de 80 metros de eslora y que estuvo en Eivissa a finales de julio, pertenece a la familia real catarí, que mandó construir el yate en 2001 y permaneció en el buque hasta el sábado 5 de septiembre.

En esa fecha desembarcaron en Valencia y el barco llegó al día siguiente a Palma. Mientras la realeza catarí permanecía en el yate, el tripulante ya presentaba síntomas de contagio por la COVID-19, según fuentes cercanas a la tripulación.

Los cinco positivos fueron trasladados en la madrugada del miércoles al jueves al hotel Palma Bay, donde la conselleria de Salud alberga allí los casos positivos de coronavirus. El establecimiento ha sido medicalizado para poder alojar a las personas que deben realizar la cuarentena y no disponen de casa propia, especialmente turistas y visitantes extranjeros.

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