En el año y poco que quedan para las elecciones generales, en los cuarteles del PSOE y del PP se sucederán momentos de desánimo y de euforia, será un trayecto con constantes altibajos en los que no faltará ni inseguridad ni descontrol. El Gobierno ya se asomó al abismo de pensar que podía perder la Moncloa antes del verano, cuando la suma de varias circunstancias situó a los populares en sus mejores marcas. La profunda depresión por la mayoría absoluta en Andalucía, el revulsivo que el nuevo liderazgo de Alberto Núñez Feijóo supuso en el centro derecha y el alza de los precios puso a los socialistas, explican en el partido, en su peor momento. 

Ese hundimiento provocó una reacción en varios frentes: cambios en la cúpula del partido, impulso a la operación para desmontar a Feijóo como "buen gestor" y líder moderado y, sobre todo, la adopción de medidas para paliar los efectos sociales de la alta inflación. En Moncloa llevan semanas manteniendo que todo esto ha dado resultado y que comienza a verse en las encuestas. "Vamos mejor", sostienen. Pero esta mejora no ha variado ni un ápice la idea del mundo empresarial de cambio de ciclo electoral y un próximo gobierno de Feijóo. 

El último sondeo del CIS apuntó a una hegemonía del PSOE con un 32,7% de los votos frente al 28,7% del PP. Una estimación en contra del resto de estudios, que siguen dando por delante a los populares. En Moncloa insisten en que la distancia se ha acortado, una afirmación en línea con los datos que este martes publicó El Confidencial, que coloca a los socialistas a solo 3,2 puntos de Feijóo. 

Esto, aseguran, es fruto de dos circunstancias. Por un lado, el gran apoyo ciudadanos a medidas como la bonificación de la gasolina, la bajada del IVA de la luz y del gas y la gratuidad del abono de Cercanías. Y por otro, que ahora, tras la campaña que Gobierno y PSOE han hecho contra el líder de la oposición, los españoles le conocen mejor y "no es lo que pensaban". "El 99% del efecto Feijóo -aseguran en Ferraz- era desconocimiento".  

En la cúpula socialista sostienen que no se puede llegar a la Moncloa "haciéndote el muerto", con "cierta insolvencia en materia económica" y "sin conocimientos de política internacional". Y tras los enfrentamientos en el Senado entre Pedro Sánchez y el líder del PP, de los que el Gobierno ha salido enormemente satisfecho porque enfrente, aseguran, "no tienen proyecto ni solvencia". A ello suman su "influencia" en Europa, tanto para conseguir los fondos Next Generation como para abrir el debate de la intervención en el mercado energético.

Sí alcanzan a reconocer que perdieron el relato del debate fiscal, sobre todo porque el presidente valenciano, Ximo Puig, planteó una rebaja del IRPF similar a la planteada semanas antes por el andaluz, Juanma Moreno, pero creen que esto se ha visto superado por la dimisión de Liz Truss, alabada por el PP cuando anunció el paquete de reducción de ingresos y aumento del gasto que le obligó a dimitir después.

Apoyo a las medidas del Gobierno

En Moncloa no desvelan los datos de sus encuestas que no, necesariamente, tienen que coincidir con los del CIS. "Lo relevante es la tendencia", argumentan, y que disminuye la diferencia con el PP. Pero sí sacan pecho del apoyo mayoritario que sus medidas tienen entre los ciudadanos. Este júbilo que, cada vez con menos prevención, comienza a extenderse por las filas socialistas, no cuenta en cambio con un refrendo en el mundo empresarial.

Antes del verano, con el recambio de Pablo Casado por Feijóo y la contundente victoria del PP en Andalucía, en algunas firmas del IBEX y en otras muchas compañías, incluidas las principales consultoras del país, se instaló la idea de que España abría un nuevo ciclo electoral y el líder popular sería el siguiente jefe del Ejecutivo. Esta sensación no ha cambiado, según confirman distintas fuentes económicas. Esta misma semana el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, se refería públicamente a Feijóo como "un tío muy responsable, muy serio y muy capaz".

Fuentes de la patronal apuntan a que la impresión de que gobernará en 2024 se mantiene intacta, basándose en los permanentes contactos con dirigentes empresariales. Sí reconocen que la carga social de los Presupuestos ha podido provocar un "reforzamiento" de Sánchez.

Feijóo, en el debate empresarial

Una conversación entre empresarios sobre este debate, de la que fue testigo EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, del grupo Prensa Ibérica, evidencia hasta qué punto se especula con el advenimiento del líder popular. La presidenta de una asociación de mujeres directivas lo daba prácticamente por hecho como la única "solución" a los problemas del país; un empresario de mucha solera coincidía en que gobernará pero lamentaba que tendría que tomar "duras decisiones", que le harán "recibir críticas diarias"; una experta en consultoría de comunicación, nada comprensiva con el Gobierno de coalición, opinaba que "le faltaba empatía", y, por último, un consultor con muchos vínculos con empresarios, confirmaba que está muy extendido que Feijóo será el próximo inquilino de la Moncloa aunque admitía que eso cambiaba si en lugar de jefes se habla con empleados. En la base, explicaba, ha calado que han tomado medidas que "ayudan" a la gente a sobrellevar los altos precios.

Esto es una muestra del diverso ecosistema empresarial, al que todavía no parece afectar el cambio de tendencia que comienzan a detectar algunas encuestas y defiende Ferraz. Aunque hay sectores, sobre todo algunas compañías del Ibex y de la CEOE, en los que también concurre el malestar con el Ejecutivo por el giro a la izquierda en el discurso de Sánchez y las críticas a "los poderosos" y a "determinados intereses económicos". Esta "demonización" creen que genera desconfianza a los inversores. El Gobierno se escuda en que todos los cauces con los empresarios permanecen abiertos y pretende llegar a nuevos acuerdos con ellos. Pero su principal satisfacción en estos momentos es que sus ayudas están siendo bien recibidas por los ciudadanos.