Como una pareja que no tiene más remedio que permanecer unida pero que preferiría estar separada. La convivencia entre el PSOE y Unidas Podemos se hace más difícil cada día, sobre todo si sucede lo que este miércoles se produjo en el Congreso: una nueva bronca porque la ministra de Igualdad, Irene Montero, acusó al PP de "promover la cultura de la violación". Su exabrupto generó un profundo malestar en los bancos socialistas que evidenció en primer lugar la reprimenda de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, inusual tratándose de un ministro, al considerar que sus palabras no son "adecuadas en términos parlamentarios dirigidas a un grupo parlamentario".

Por esa estela prosiguió la ministra de Justicia, Pilar Llop, y el portavoz del PSOE en la Cámara, Patxi López. Llop defendió, en alusión al PP, que "ningún partido demócrata, que ha firmado el pacto de estado contra la violencia de género y ha votado la ley integral fomenta la cultura de la violación". Y López no escondió que "no me han parecido las mejores palabras después de todo lo que hemos vivido en este Congreso". "Precisamente ella que ha vivido esa agresividad verbal no debería jugar con esto", añadió. Ministras como la de Educación, Pilar Alegría, o la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, también se desmarcaron. Fuentes socialistas apuntaban al cabreo existente en el grupo parlamentario porque Montero "no ha estado acertada y ayuda a provocar lo que ella misma denuncia".

Desde el PSOE se aludía así al ataque personal que Montero recibió de Vox, que motivó una oleada de apoyo inmediato, con Pedro Sánchez a la cabeza, y continuó días después con un vídeo del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, proyectado en un acto de Podemos. En ese momento ya hubo diputados que manifestaron sus dudas por los aplausos de la bancada socialista a la réplica de la ministra. "Nosotros no debemos jalear su respuesta porque ese ruido sólo beneficia a Vox y a Podemos". Mientras esto es lo que trasciende, reflexionaba un parlamentario, "no se percibe la acción del Gobierno".

Frente a ese análisis se impuso darle un absoluto respaldo por dos motivos: la virulencia de las palabras de la diputada de Vox, Carla Toscano, y porque poner el foco en este episodio permitía desviarlo de las rebajas de condena a delincuentes sexuales tras las entrada en vigor de la ley del 'sí es sí', que estaban asfixiando a la ministra y a todo el Gobierno. El resultado fue que Irene Montero pasó en cuestión de horas del cuestionamiento al reconocimiento. Y es justo esto lo que, según aseguran fuentes gubernamentales, puede haberle llevado a equivocarse ahora. "Podemos se ha venido muy arriba en los últimos días". Ella se ha sentido, subrayan, "entronizada". Esto se ha percibido también en el seno del Ejecutivo, con reivindicaciones más duras.

La ley del 'solo sí es sí' pasa factura interna

Sánchez cerró filas con la ministra de Igualdad ante los primeros casos de reducción de penas, logró frenar sus críticas a los jueces pero espantó también el cambio en la ley que pedían ministros y barones socialistas. Moncloa es muy consciente de la erosión que le produce este asunto pero no ha encontrado la vía para atajarlo y sólo espera que la opinión pública se vaya olvidando. Pensaban que el Tribunal Supremo contribuiría a resolverlo pero por ahora esto no ha sucedido.

Pero sí se ha tomado nota de las consecuencias de dejar hacer a Podemos tras la crisis del 'sí es sí' . Ya se vislumbró con la presentación de enmiendas a la ley trans, donde esgrimen la necesidad de darle más seguridad jurídica y a la vez tratan de cerrar la brecha con una parte del PSOE, que no está de acuerdo con este proyecto. Y ha pasado ahora con la ley de Familia.

Críticas a la "inconsistencia" técnica

En estos tres años de legislatura la queja del bloque socialista sobre la supuesta inconsistencia técnica de las leyes de Podemos ha sido una constante. Una crítica que, según fuentes gubernamentales, también hacen los técnicos de los Ministerios. Ahora, la revisión a sus textos se ha reforzado, reconocen otras fuentes del Ejecutivo. El Consejo de Ministros tenía previsto aprobar este martes la ley de Familia pero se frenó a última hora del lunes.

Moncloa explica que "se están analizando las observaciones que formularon el pasado jueves distintos ministerios". Otras fuentes añaden que la respuesta a estas alegaciones, que debía hacer el Ministerio de Derechos Sociales, en manos de la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, llegó a las ocho de la tarde del lunes, a sólo unas horas del Consejo de Ministros. Y que por eso la aprobación de este anteproyecto se paró.

Distintas fuentes del Ejecutivo destacan la "carga ideológica" de los textos de Podemos y sus deficiencias técnicas. Y también el hecho de que "apuran siempre los plazos" para no dejar tiempo a responder. Fuentes de este Ministerio niegan estas acusaciones y destacan que los ministerios del PSOE "disponen del texto desde hace un año". La razón de que no pronunciaran hasta última hora, explican, es que "el mismo lunes se estaban introduciendo las observaciones que nos iban realizando y ese proceso tarda unas horas". Pero, insisten que los socialistas tiene el proyecto desde hace un año y, por lo tanto, "han tenido tiempo de revisarlo". A lo largo de estos meses, sostienen desde Derechos Sociales, "hemos pedido reuniones y feedback de la ley constantemente y nos han ignorado".

En la formación morada creen que el PSOE mantiene esta actitud por "interés electoral", para poner distancia con ellos de cara a las elecciones autonómicas y municipales de mayo y las generales de final de año, en el bloque socialista del Ejecutivo se alude sobre todo a la cuestión jurídica, aunque tampoco se acaba de negar la influencia del ciclo electoral. Pero queda un año de convivencia, con el reto de concretar si a la izquierda del PSOE habrá dos listas o una -Yolanda Díaz (Sumar) e Irene Montero (Podemos), y un cansando ya sideral por el constante 'ruido'.