En el arranque oficial del curso electoral, ya tras las fiestas navideñas, Alberto Núñez Feijóo reconoció que gobernar con Vox en coalición le supondría una maniobra difícil de gestionar. "Si se pueden evitar las coaliciones con Vox, las evitaré. Las legislatura son cortas y los gobiernos están para hacer cosas, no para resolver los problemas internos como ocurre ahora con el Gobierno actual, que está dividido", afirmó el líder del PP en una entrevista en la cadena COPE.

Fue una declaración de intenciones en toda regla a cuatro meses y medio de las elecciones autonómicas y municipales, tras las que seguramente su formación necesitará apoyo para gobernar en algunas autonomías o alcaldías de tamaño importante. Y en este momento la sensación es que el único socio viable para los conservadores sigue siendo el partido de Santiago Abascal. Si esa situación se da y el PP es primera fuerza, Feijóo también desveló cuál será su objetivo: llegar a pactos de legislatura para ir aprobando leyes sin compartir gobiernos. “Es evidente que si ganamos intentaremos gobernar. Y hablaremos con todos los que han sacado menos votos”, dijo, reiterando el principal objetivo de gobernar en solitario.

Feijóo repitió una y otra vez que si se toman los datos de cualquier encuesta se obtiene la conclusión de que un centro derecha unido podría alcanzar, o como mínimo, rozar, la mayoría absoluta. Por eso su estrategia será la de “llegado el momento” pedir el voto a los electores de Vox “que durante mucho tiempo votaron al PP”. La premisa de “llegado el momento” desvela también que el líder conservador pretende mantener su hoja de ruta, alejada en algunos postulados de los ultra a pesar de las críticas que Vox vierte a menudo sobre la tibieza del líder popular. El propio Feijóo lo dijo claro en la entrevista: “Cuando llegue el momento les pediré que decidan si Sánchez y los independentistas o el PP”.

En esa pretensión de unificar el espacio político, Feijóo volvió a asegurar que “las puertas del PP” están abiertas a los dirigentes de Ciudadanos que quieran sumarse al diseño de país por el que apuesta su partido ahora. “Quizá hay personas que militaron en otro partido y ahora ven que tienen encaje ideológico en el PP”, explicó, reconociendo también que el interés de su formación no es igual en el caso de todos los dirigentes naranjas.

El PP sigue de cerca el desenlace que tendrá para el partido de Inés Arrimadas el proceso de primarias esta misma semana y la asamblea general que tendrá lugar el sábado y domingo próximos. “Ciudadanos tuvo una utilidad pero ahora toca unir el centro derecha para conformar una alternativa real y cierta”, zanjó el dirigente gallego.

Tras anunciar estos días la vuelta del exministro Íñigo de la Serna a Génova (se hará cargo de coordinar el programa electoral de mayo), Feijóo aseguró que su prioridad es seguir incorporando perfiles al proyecto popular con experiencia en la gestión pública y también del ámbito privado: “Hubo gente que dejó la política por circunstancias y es bueno que ahora vuelvan”.

En realidad, desde su llegada a la presidencia del PP, Feijóo ya anunció que tenía como prioridad el regreso de dirigentes de épocas anteriores, fundamentalmente del Gobierno de Rajoy, a las filas conservadoras, sobre todo si consigue llegar a la Moncloa. Como adelantó este diario, con el arranque del año electoral Feijóo tiene pensado ampliar la dirección nacional del partido y reforzar las portavocías en tres ámbitos: la del propio partido, la del comité de campaña y reflotando la Fundación Concordia y Libertad.