Una mujer a la que le acaban de diagnosticar la enfermedad de Alzheimer sabe que poco a poco irá perdiendo su memoria, y por tanto sus recuerdos.

Entre momentos de olvido y momento de lucidez va reflexionando sobre su pasado, y sobre ese futuro que se resiste a aceptar. A su alrededor se mueven personajes que han formado parte su vida, sobre todo su familia, pero también el recuerdo de su infancia y otros sueños que nunca llegará a vivir.

El olvido no significa desaparecer, porque en definitiva la vida es efímera, y eso no se olvida. Esta es la historia de una vida, de muchas vidas que luchan por no olvidar, y también por no tener miedo. Donde no existe el miedo, siempre está presente la felicidad. Esto es El arte de perder cada día.