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Leontine Sagan ocupa un lugar singular en la historia del cine. Nacida como Leontine Schlesinger en una familia judía de clase media en Viena (o Budapest según otras fuentes) cuando era capital del Imperio Austrohúngaro se trasladó a Suráfrica a los diez años estudiando en una escuela alemana de Johanesburgo. De nuevo en Europa tras la Primera Guerra Mundial, se familiarizó con las técnicas del arte dramático junto al reputado Max Reinhardt, absorbiendo el estilo de sus imaginativas escenografías que luego aplicaría en sus propios montajes.

Trabajó en el cine y el teatro como directora, directora de segunda unidad, montadora, ayudante de dirección y actriz, aunque sólo firmaría tres cintas en quince años. Sus primeras apariciones en pantalla, fueron con una joven Leni Riefenstahl en tres cintas del, entonces popular, género de montaña, entre ellas La montaña sagrada (1926), debut como directora de la futura autora de los grandes documentales de los años nazis.

La primera película de su breve filmografía, y la más recordada, es Muchachas de uniforme. Esta película apareció al año siguiente del primer film sonoro alemán (El ángel azul de J. von Sternberg) y el mismo año que otros títulos capitales como M, el vampiro de Dusseldorf o Berlin Alexanderplatz.

Al año siguiente partió al extranjero antes de la llegada del nazismo, siendo directora, guionista y montadora del drama Men of tomorrow (codirigida con Alexander Korda) en Inglaterra en 1932 y fue la primera mujer en producir funciones en el Teatro Drury Lane, donde levantó una serie de exitosos musicales con Ivor Novello que salvaron del cierre al prestigioso local. En Hollywood dirigió la segunda unidad en el David Copperfield de George Cukor (1935) y comedias en Broadway en la segunda mitad de los 30. De nuevo en Inglaterra tras la Guerra Mundial se hizo cargo del "biopic" musical Gaiety George, ambientada en el cambio de siglo.