La obertura del oratorio La creación de Franz Joseph Haydn es una representación introductoria del caos existente anterior al universo de poco más de cincuenta compases, estéticamente muy significativa en el contexto de la música de su tiempo y dentro de la obra de Haydn. Los pulsos de vida aparecen dentro de las armonías cambiantes, sugiriendo lo que está por venir. Refleja unas visiones sonoras de un imaginado paisaje primitivo que deriva a un desolado silencio final antes de que se manifieste la acción del Creador.

Fue a través del bibliotecario de la Gesellschaft der Musikfreunde de Viena, Karl Ferdinand Pohl, cómo Brahms conoció una pequeña pieza de Haydn escrita para banda. Esta fue la fuente inmediata de sus Variaciones sobre un tema de Haydn. De hecho, el tema era de origen más antiguo; un himno a los peregrinos en honor a San Antonio, utilizado por Haydn durante su empleo en Bohemia como músico en la casa del Conde Morzin.

A diferencia de sus dos anteriores sinfonías, que tenían el referente del clasicismo vienés, la Octava, Op.88 de Antonin Dvořák es más moderna y experimental. Fue escrita entre el 26 de agosto de 1889 y el 8 de noviembre del mismo año en Sol mayor, tonalidad muy frecuente en las numerosas canciones folclóricas en las que se inspira. Está llena de un acusado lirismo checo, expresado como si de música de cámara se tratara, resaltando su sencillez en la alternancia de tonalidades.