La ópera Tannhäuser de Richard Wagner se basa en las tensiones que sufre el protagonista entre las atracciones sensuales de Venus y el deber religioso, junto con el amor puro por Elisabeth, sobrina del señor feudal de Turingia. Tannhäuser busca la redención en una peregrinación a Roma, que le fue negada. Regresa de tan mala experiencia perseverante en la búsqueda del perdón para ser redimido por las oraciones de Elisabeth en la muerte. Su obertura funciona muy adecuadamente como inicio o cierre de un concierto sinfónico tradicional.

Alexander Glazunov escribió su Concierto para violín en la menor, Op.82 entre 1904-1905, cuando estaba en el apogeo de su fama en Rusia. Una parte en Petrogrado y otra en su casa de verano en Oserki, donde el entorno de la naturaleza, cerca del bosque y el lago, inspiró su tono lírico.

En febrero de 1907, Rachmaninov escribió a un amigo acerca de un rumor en la prensa rusa: “Es cierto, he compuesto una sinfonía. Solo está lista en bruto. La terminé hace un mes e inmediatamente la dejé a un lado. Fue una gran preocupación para mí y no voy a pensar más en esto. Pero me desconcierta cómo llegaron los periódicos a este asunto”. Después de su fracaso con la Primera sinfonía, Op.13 Rachmaninov recuperó su autoestima como compositor y de modo particular como sinfonista al conseguir con su Sinfonía en mi menor, Op.27 el prestigioso Premio Glinka.