La terapia del color es un curso de iniciación a la pintura decorativa, a sus diferentes técnicas de representación, al estudio de los colores y cómo interactúan entre sí, sobre la importancia de las texturas, además de composición y equilibrio de formas y el juego de los volúmenes.

Los participantes aprenderán todo el proceso creativo. Durante las cuatro sesiones que dura el taller, se enfrentarán cada día a un reto diferente, bien sea por diferente tamaño, por diferente soporte o por diferente técnica pictórica.

Con los acrílicos, por ejemplo, la sesión se divide en dos etapas. La primera será colectiva, es decir, cada alumno elije un color y con el mismo irá coloreando todas y cada una de las obras del resto de participantes. De forma paralela, el resto seguirá el mismo proceso, esto es, girando todos alrededor de una gran mesa, uno mancha con rojo, otro con verde, otro con azul… siempre sin patrón establecido, ni boceto, únicamente dejándose llevar por los colores. Cuando todo el fondo esté cubierto de color, cada uno retomará su obra individualmente para plasmar su estilo y personalidad. Transcurridas tres horas, se habrá perdido el miedo, habiendo creado una primera obra sin apenas percatarse de ello y, lo que es más importante, disfrutado de la creatividad.

En otra de las jornadas, se aprenderá la técnica inversa: se trabajará con la decoloración, recurriendo para ello a un soporte negro el cual se despintará con lejía. Otro de los días se destinará a trabajar en gran formato, plegado en 16 partes, y utilizando solo tres tonos más el fondo y las texturas, al más puro estilo aborigen. Pasadas tres horas se desdoblarán las 16 partes y el resultado será un espectacular cuadro en gran formato. Y, por último, también se empleará el pequeño formato. Se recurrirá a la técnica mixta, mezclando acuarela, tinta y cera, para crear una obra en 3D. Llegados a este punto, los alumnos y alumnas serán capaces de enfrentarse por sí mismos a cualquier reto.