En este concierto se encuentran pioneros del violín cuyos nombres están grabados en la historia de la música. En tiempos modernos, destaca el nombre de Jascha Heifetz, quien fue bautizado como ‘el violinista de dios’. Pero antes de él hay una larga lista de violinistas puramente virtuosos, conocidos por su estilo personal, sonido y composiciones. Escribían piezas hechas para su modo de tocar como los cantantes de música popular actuales componen temas a medida de sus propias cualidades. Al hacer esto, enriquecían el repertorio del violín. Además, estrenar obras era excitante para un público ávido por escuchar nuevos sonidos, más virtuosismo y por sentir que sus corazones latían al son de miniaturas musicales.