Juego de Series
Raphael en el mundo apocalíptico de "Fallout"

Imagen promocional de la segunda temporada de la serie "Fallout" de Amazon Prime.
José Antonio Martínez Perallón
Más de uno se debió quedar a cuadros cuando, en el clímax del penúltimo episodio de la segunda temporada de Fallout, empezaba a sonar una canción clásica de Raphael para subrayar el momento. En una banda sonora que ha recopilado artistas de la talla de Bing Crosby, Nat King Cole o The Platters, escuchar el vozarrón del cantante de Linares entonando "La balada triste de trompeta" es todo un momentazo que puede llegar a eclipsar las revelaciones finales sobre el destino de la familia del Necrófago, el alter ego tras el apocalipsis del personaje de Cooper Howard (Walton Goggins). Al público español seguramente le encantará el guiño, pero me imagino que el estadounidense medio se sentirá desconcertado. La melodía nos subraya el sentido trágico de este personaje. Más de 200 años después del apocalipsis nuclear que arrasó el mundo, sigue teniendo las mismas dudas sobre lo que pasó que todos los recién llegados.
La selección musical ayuda a dar a la serie ese tono deliciosamente retro, para ambientar la trama en un mundo en el que las bombas atómicas mandaron todo al infierno en un mundo que se quedó anclado en los años 60. Aunque la canción elegida no es una de las más conocidas de Raphael, sospecho que Quentin Tarantino puede haber tenido algo que ver en esta selección musical. Todo se remontaría a cuando un año en el Festival de Venecia expresó su pública admiración por la película de Alex de la Iglesia con el mismo título que la rescataba, "Balada triste de trompeta". El humor negro y la violencia extrema eran señas de identidad de ambos cineastas, al igual que también lo son de la serie de Amazon Prime, que adapta una saga de videojuegos de culto y que se ha convertido en una de las principales franquicias de la plataforma. Después de una serie tan intensa como Westworld, sus productores, Jonathan Nolan y Lisa Joy, sorprendieron con una propuesta mucho más desenfadada, a pesar de tener un argumento poco dado al humor.
El filme del cineasta vasco elegía el Valle de los Caídos, uno de los símbolos de la dictadura franquista, como escenario del enfrentamiento entre los personajes de película, que simbolizaban a las dos Españas. Fallout recurre a otro símbolo para escenificar el duelo final en el cierre de su segunda temporada, los casinos de Las Vegas. Pero no se trata de los modernos rascacielos de luces de neón que conocemos, sino de aquellas salas de juego controladas por la mafia durante los sesenta. No hay que olvidar que estamos en una ficción donde el mundo quedó anclado durante aquellas décadas de mediados del siglo XX. Y todo ello urdido por un grupo de millonarios que planearon el apocalipsis nuclear para seguir aumentando sus riquezas mientras ellos se refugiaban bajo tierra.
Los millonarios que se ocultaron bajo tierra en la española "El refugio atómico" de Netflix tal vez pudieran ponerles a salvo de las bombas, pero no de la cancelación por las bajas audiencias. A lo mejor no deberían haberse olvidado de Raphael y su música, otro año les cantaba. Fallout les ha colado un gol por la escuadra, no solo por recuperar algunos de nuestros cantantes más ilustres, sino por haber conseguido divertir con una serie sobre el apocalipsis. El refugio atómico solo divertía por lo inverosímil de sus tramas.
La segunda temporada de Fallout ha permitido a sus guionistas profundizar en la mitología de este universo de ficción. La elección de Las Vegas como escenario para los episodios finales contribuye a dar ese toque de western a la serie. Nos encontramos en un mundo sin ley, donde parece que ir hacia el oeste supone una promesa de una cierta prosperidad. Tenemos a unas legiones romanas como uno de los ejércitos protectores de estos nuevos territorios, que pueden ser un guiño a uno de los hoteles más emblemáticos de la ciudad del pecado, el Caesars Palace, tematizado a la usanza de la Antigua Roma, y comandadas ni más ni menos que por Maculay Culkin, que de niño arrasó en las carteleras con Solo en casa.
Esta temporada se inspiraba en el cuarto videojuego de la saga y el desenlace apunta a que los nuevos episodios podrían trasladar la trama a Colorado. Esto supone un guiño a que podría basar en un juego cancelado de la saga, lo que supone que se adentraría en terrenos inexplorados.
La gente que sale de los refugios y descubre cómo ha cambiado el mundo durante estos años en los que han estado bajo tierra. En la primera temporada fue el personaje de Ella Purnell, pero ya hay más de sus paisanos saliendo a explorar el mundo. La química entre Lucy y el Necrófago sigue siendo uno de los grandes alicientes de la serie, sobre todo por el contraste entre los dos personajes. Ella sigue siendo una especie de princesa perdiendo su inocencia, que descubre la crudeza del mundo tras una existencia privilegiada; mientras que él es un cazarrecompensas sin escrúpulos totalmente desencantado y sin esperanza. Ella busca a su padre (Kyle MacLachlan), mientras que él busca a su familia desaparecida desde la guerra. Hacen una extraña pareja, pero muy efectiva cuando se ponen a matar monstruos.
En un universo seriéfilo plagado de bunkers en el apocalipsis, Fallout se ha abierto su propio hueco. La segunda temporada de Fallout no ha tenido un giro tan dramático como el que tuvo su rival más directo, The last of us. Le otorgo ese título porque ambas son series apocalípticas y basadas en videojuegos. Otra serie de temática similar es Silo, pero su temporada anterior tuvo un recibimiento más bien anodino.
El final de la segunda temporada de Fallout ha coincidido con el estreno de la también segunda entrega de otra serie de temática muy similar en Disney Plus, Paradise. En esta hay menos humor negro, pero muchas intrigas y conspiraciones. El protagonista, interpretado por Sterling K. Brown, ha salido también de uno de estos refugios para explorar cómo ha quedado el mundo tras el apocalipsis. El primer episodio nos presenta a los nuevos personajes del exterior, para contar lo que pasó fuera entre los supervivientes. La incorporación de Shailene Woodley, una de las estrellas de Big Little Lies, es una de las grandes incorporaciones al reparto. Llama la atención porque en esto de ponernos a rescatar símbolos, se haya convertido en improvisado refugio la mansión de Elvis Presley, Graceland. Aquí sabemos que no escucharemos a Raphael, porque en esta serie son más de Phil Collins. Nosotros, nos quedamos con la trompeta en el desierto.
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