27 de marzo de 2012
27.03.2012

Valderas se siente legitimado para pactar con el PSOE sin ataduras

El fuerte respaldo de las urnas "libera" también al líder regional de IU de Sánchez Gordillo

27.03.2012 | 03:43
Valderas mostró ayer su contrato programático junto a Sánchez Gordillo.

A falta de una izquierda mejor, ahí está el PSOE. No hay más. Ésta es la fórmula de trabajo que utilizará IU, metida ya en su papel de llave de Gobierno. La federación de izquierdas se sentará a negociar con los socialistas y no con los populares. «Andalucía quiere el cambio por la izquierda y nosotros seremos fieles a ese mensaje», anunció ayer el coordinador regional.

Diego Valderas cree haber vencido dos corrientes «radicales» el 25-M. La del PP y la que emana de su propia formación, liderada por la CUT-BAI y personificada en Juan Manuel Sánchez Gordillo. Con 12 diputados, el líder de IU cree estar en disposición de iniciar la negociación con el PSOE para conformar el próximo Gobierno andaluz sin ataduras. Podrá ser desde dentro o desde fuera. Podrá negociar con políticas o con sillones. Ese capítulo, advirtió, todavía «está por escribir», pero lo que ya tiene claro es que la victoria de IU en las autonómicas le ha librado de los secuestros internos. «IU ya no es rehén de Sánchez Gordillo. Con ocho diputados, podría haberlo sido, pero con 12?», explican miembros de la coalición.

A pesar de todo, al alcalde de Marinaleda continúan siguiéndole las cámaras, y él sigue vertiendo incertidumbre sobre el papel clave de IU. En su discurso, Gordillo no distingue entre el PSOE y el PP. Es algo que forma parte de la retórica comunista y que han explotado todos en campaña, incluido Valderas. Pero el líder de la CUT se ve capaz de forzar ese argumento hasta romper las costuras ideológicas que unen a los dos partidos de izquierda. «Ese camino sólo lleva a que dejemos gobernar al PP, como en Extremadura, y eso no va a ocurrir. El cinismo se acaba aquí», apuntan desde la coalición.

Sánchez Gordillo posó junto a Valderas ayer y dejó que éste comprometiera su palabra de que no dejará la puerta abierta para que Javier Arenas entre en San Telmo. «Andalucía no es Extremadura. No hay nada escrito, pero una cosa es clara: PP e IU son como el agua y el aceite». Desde las elecciones extremeñas, no ha dejado de repetirlo. Pero luego el regidor de Marinaleda se acercó a los periodistas y desacreditó la rotundidad del líder. Gordillo asegura estar convencido de que «el 90% de las bases de IU rechaza un pacto con el PSOE», y exige la celebración «inmediata de un referéndum vinculante» de los afiliados. El pacto de izquierdas, dijo, supone la «desaparición» de IU a corto plazo, «igual que le pasó al PA».

Es una escena repetida y siempre estrambótica ver cómo los afines a Valderas lanzan miradas asesinas a Gordillo mientras éste habla a la prensa. Ayer volvió a pasar, pero estaban más tranquilos: «Que diga lo que quiera, ya da igual» IU ha obtenido 12 diputados, siete de ellos pertenecen al Partido Comunista andaluz (incluido Valderas), cuatro son independientes (no militan en el PCA) y uno representa a la CUT. La formación de Gordillo no tiene peso fuera de Sevilla y su abstención o voto contrario a la investidura de Griñán quedaría diluida ante el apoyo en bloque de los otros 11 diputados.

El poder de Gordillo ha menguado con la victoria de IU. Algunas voces internas pronostican que «si no está de acuerdo con hablar con el PSOE, puede irse al grupo mixto. A enemigo que huye, puente de plata». Esta opción es poco probable y la dirección regional tampoco lo desea. Los votos de IU en Sevilla, lista liderada por Gordillo, han sido decisivos en la abrumadora victoria de la coalición. Sevilla se ha convertido en el mayor fuero de la federación no sólo en Andalucía, sino en todo el país. «Gordillo representa muchos votos para IU», dicen desde la coalición.
Quien comanda IU es el PC. Éste ya se encargó de desmochar a los críticos y se puso al servicio de Valderas para que encarase cómodamente la campaña. El resultado ha sido un éxito. Los cuadros medios del partido lograron movilizar a muchísimos electores. Ahora está por ver cómo el núcleo más duro de la federación ejerce su influencia en el pacto con el PSOE. José Luis Centella, secretario general del PCE, jugará un papel crucial en la negociación.
De momento Valderas dice que la hoja de ruta está en el contrato programático que firmó ante notario en campaña (reforma electoral, banca pública, ley de renta básica...), y que el guion de un pacto de Gobierno está escrito en los estatutos: las bases serán consultadas vía referéndum, pero la última palabra la tendrán los 150 integrantes del Consejo de Política Regional.

Valderas hará una ronda de consulta con los 12 candidatos elegidos, con los coordinadores provinciales y con las 22 organizaciones sociales que le apoyaron y colaboraron en su programa, incluidos CCOO y UGT. El viernes se reúne la ejecutiva para hablar de la negociación, luego se trasladará al Consejo y de ahí a las 500 asambleas, donde serán consultados los casi 10.000 afiliados que dice tener la coalición. El proceso de consulta en IU es escalonado, va de arriba abajo y luego retorna a la dirección, donde se toman las decisiones definitivas.

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